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Tras una maravillosa boda y una increíble luna de miel por El Caribe, Orlando y New York, vuelvo a la carga con las pilas bien cargadas y al 200%. Aprovecho para hacer un pequeña reflexión sobre la vuelta al trabajo después de las vacaciones y cómo gestionar el estrés.

Los “tengo que” que nos quitan la energía.

Cuando volvemos a la rutina después de estar muchos días viviendo sin horarios y relajados, puede que nos sintamos agobiados y asustados por volver a la vorágine del día a día, las responsabilidades, los horarios, etc. Las tareas muchas veces se nos amontonan en la cabeza y no sabemos por dónde empezar. Nuestra mente no deja de pensar “tengo que” hacer esto, “tengo que” hacer aquello… Estos “tengo que” van cargándonos de tensión y pueden llegar a saturarnos e incluso bloquearnos y hacernos perder la eficiencia. Esto ocurre también cuando se acerca el final de un trimestre o una temporada de entregas o exámenes.

La importancia de escribir y priorizar.

Frente al caos de tareas a afrontar, que en un principio se hacen una montaña y causan muchísimo estrés, a continuación comparto mi propio método para gestionarlas. Es una combinación de propia cosecha entre la técnica de la “Lista de pérdida de energía” que un día aprendí con mi Coach y la técnica de “Los cuatro cuadrantes” que aparece en el libro de “Los siete hábitos de la gente altamente efectiva”, un libro muy recomendable.

Para empezar lo mejor es parar, sentarse con un papel y un boli o delante de una tabla de excel, respirar profundamente y empezar a escribir todos aquellos “tengo que” que nos vengan a la cabeza, aunque nos parezca que no tienen importancia, porque todos nos pesan y nos quitan energía. Ya veréis como esto os hace descansar y el hecho de ver escritas las tareas las “minimiza” y hace que sean mucho más fáciles de afrontar.

La técnica de los cuatro cajones.

Una vez escritos todos los “tengo que” pasaremos a organizarlos y priorizarlos. Haremos cuatro apartados o “cajones”.

En el primer cajón meteremos las tareas urgentes, es decir, lo que realmente debemos hacer hoy porque se nos acaba un plazo, porque ya no las podemos evitar, porque es algo muy importante que llevamos muy atrasado, porque es algo que vamos a necesitar sí o sí mañana, etc.

En el segundo cajón meteremos las tareas que haremos en el plazo de una semana. Tareas importantes aunque no urgentes, que debemos realizar a corto plazo. Suelen ser papeleo, pagos de recibos, entregas de trabajos, algún arreglo de algo que se ha estropeado en casa, responder algún e-mail o carta, quedar con alguna persona, etc.

En el tercer cajón meteremos lo que decidimos aplazar indefinidamente y haremos sólo cuando hayamos hecho todo lo del primer y segundo cajón, porque es algo que nos gustaría mucho hacer pero que ahora no es el momento por falta de tiempo. Plantar una planta, comprarse algo no urgente, cambiar un mueble de sitio, etc.

El cuarto y último cajón (y no por ello menos importante) sirve para meter las tareas que decidimos no hacer, eliminar de nuestra mente. Esto puede ser porque nos demos cuenta de que realmente no es importante, o no es nuestra competencia, podemos delegar en alguien o simplemente no es bueno para nosotros y nos quita demasiada energía. Muchas veces asumimos roles y competencias que no nos corresponden y cargamos con algo que es obligación de otra persona pero no lo quiere realizar. En ese caso tenemos que ser fuertes y libres y decir lo que pensamos, renunciando a hacer aquello que no debemos hacer.

Una vez hemos repartido las tareas en los cuatro cajones, abriremos la agenda y dividiremos las tareas del segundo cajón en los siete días de la semana, a poder ser en una hora concreta. Y ¡Voilà! ya sabemos perfectamente lo que debemos hacer.

Detrás del uno el dos.

Llega el momento de ponerse en marcha. Sin prisa pero sin pausa, detrás del uno el dos. Ya verás como lo que has hecho, que parecía que era perder el tiempo, ahora hace que todo vaya mucho más rápido y te permite actuar con mucha más tranquilidad y fluidez que antes, por lo que ganarás tiempo ya que acabarás las tareas mucho más rápido.

Coge la lista del primer cajón y empieza por la primera tarea, y detrás del uno el dos.  Si te parecen muchas, divídelas en las horas operativas del día y marca a qué hora harás cada cosa, si tienes que dormir poco esa noche hazlo, pero acaba esa lista porque verás como al día siguiente a pesar de dormir poco te despiertas mucho más descansado/a que si no lo hubieras hecho ya que todas esas tareas pendiente te quitaría mucho más la energía que unas horas de sueño.

Ánimo con la vuelta de vacaciones o afrontando una temporada de mucho estrés. Nadie puede comerse una vaca entera de golpe. Pero si se organiza, divide la carne en trozos, la congela y come un poco cada día, sí que puede. Lo mismo ocurre con los temibles “tengo que” así que ya sabemos: ¡Divide y vencerás!

Bibliografía: Los siete hábitos de la gente altamente efectiva. Stephen R. Covey.

María Tudela Torras. Terapeuta Ocupacional Núm. Col. 074.

1 Comment

  1. sara

    Como siempre activa y positiva! Siempre es bueno q te lo recuerden!gracias! A Ello Voy! Miles tengo Q inundaban Mis Pnsamientos hoy! Un Abrazo guapa!

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