Cómo explicar… I: Te quiero. / Come spiegare… I: Ti amo.


Te quiero sin quererlo, sin buscarlo, sin haberlo imaginado, como se ama al mar y se siente al viento. Como se admira un volcán y se respeta al trueno.
Te quiero sin pensarlo, sin comerlo ni beberlo, sin pretensiones ni aspiraciones, sin víctimas ni cuestiones ni miedos ni falacias ni falsos credos atribuidos a manchas de tinta pasada en el diario roto de tu infancia. Te quiero con todas las letras de tu alfabeto interno, incluso las que no están en mi idioma. Con todos los puntos y comas, con todos los espacios, los tachones, los borrones, los paréntesis y los puntos y finales. Te quiero con todos tus amantes, tus desamores, tus afectos, tus pasiones, tus batallas, tus fatigas, tus frustraciones, tus Excalibures, tus Minotauros y tus barcos de papel. No quitaría ni uno solo, ni uno. Y te doy las gracias por haber pasado por cada uno de ellos, por cada nimio detalle que haya atravesado aunque uno solo fuera de los poros de tu piel, y por haberlos digerido con tal porte que hoy me hacen quererte de esta suerte.
Te quiero fuerte -como el café-, intensa -como el sol andaluz-, pausada -como las dunas- y descaradamente -como los niños-. Te quiero sin berridos, sin palabras insulsas ni gestos resentidos. Sin peros.
Te quiero sin más, como se ama a una mirada, como se esparcen las alas del mirlo al echar a volar, sin más. Sin alarmas ni sobresaltos, desaprendiendo todo lo que creía entender para comprenderte en cada recoveco de tu existencia.
Te quiero porque contigo lo aprendido no sirve de nada y lo nuevo se vuelve obsoleto en un microsegundo de besos.
Te quiero, sin miramientos.
Te quiero, como si nada.


Come spiegare … ti amo.
Ti amo senza volerlo, senza cercarlo, senza averlo immaginato, come si ama il mare e si sente il vento. Come si ammira un vulcano e si rispetta al tuono.
Ti amo senza pensarlo, senza perché, senza pretese né aspirazioni, senza vittime o problemi o paure o fallacie o false credenze attribuite alle macchie d’inchiostro sul diario rotto della tua infanzia. Ti amo con tutte le lettere del tuo alfabeto interiore, anche quelle che non esistono nella mia lingua. Con tutti i punti e le virgole, con tutti gli spazi, le correzioni, le cancellature, le parentesi, i punti e i punti finali. Ti amo con tutti i tuoi amanti, il tuo cuore spezzato, i tuoi affetti, le tue passioni, le tue battaglie, le tue avversità, le tue frustrazioni, le tue Excalibur, i tuoi Minotauri e le tue barchette di carta. Non toglierei niente nemmeno uno. E ti ringrazio per aver vissuto ogni attimo, per ogni minimo dettaglio che abbia attraversato anche se solo uno fosse dei pori della tua pelle, e per aver sopportato con una dimensione tale che oggi mi fa amarti in questo modo.
Ti amo forte – come il caffè -, intenso – come il sole di Andalusia-, in calma – come le dune – apertamente – come i bambini -. Ti amo senza urlare, senza parole insulse o gesti risentiti. Senza scuse.
Ti amo e basta, come si ama uno sguardo, come si aprono le ali del merlo quando prendono il volo, semplicemente così. Niente allarmi né spaventi, disimparando tutto ciò che pensavo di aver capito per capirti in ogni angolo della tua esistenza.
Ti amo perché con te quello che ho imparato è inutile e il nuovo diventa obsoleto in un microsecondo di baci.
Ti amo, senza riguardo.
Ti amo, come se niente fosse.

Reflexiones VI: Viajar. / Reflections VI: Travelling.

Viajar es hacerse uno con la naturaleza y, al mismo tiempo, fundirse con el hierro de los ladrillos de las ciudades. Viajar es romper la jerarquía de tu bagaje cultural para reconstruirla con el samblaje  de gente y culturas que jamás podrías haber imaginado que existieran. Viajar es descubrir lo que ya sabías, y abrazarse al caos de lo desconocido como quien abraza a un viejo amigo. Viajar es huir del pasado y volver a empezar. Viajar es experimentar con el tiempo, que nada y todo te importe, sentir el camino y querer regresar. Viajar es encontrarse a uno mismo en cualquier lugar.


Travelling is to become one with nature, melting with the iron bricks of the city at once. To break up with the cultural hierarchy of your background, rebuilding it with the packaging of people you could have never imagined they existed. To discover what you already knew, embracing the chaos of the uncanny like if you were hugging an old friend. To run away from the past, beginning again. To experiment with time, feeling that nothing and everything matters. To sense the change, longing for the return. To find oneself at any place.

Diálogos II: Romea & Julieto y el origen del amor. // Dialogues II: Romea & Julieto and the origin of love.



– Romea: Hola, ¿Planeta Tierra?
Julieto: Sí, ¿con quién hablo?
Romea: Con Romea Buscalunas, busco a Julieto Principesso.
Julieto: Al habla Julieto. Dígame, ¿qué desea?
Anda, ¿es usted?
El mismo. Tutéame, por favor.
Bueno, Julieto, es que me han dicho que tenemos que introducir una nueva idea en La Tierra.
Ah, ¿sí? ¿De qué?
Mira, ¿tú conoces mi planeta?
No, ni idea.
Pues somos el planeta Nilopienses y somos los que llevamos toda la paranoia de la Tierra.
Ah. ¿Fuisteis vosotros los de la mitología griega?
Exacto.
¿Y los dioses romanos?
También.
¿Y Jesucristo?
Ya te digo, qué bien nos salió eso, paranoia colectiva durante más de 1500 años, sin precedentes.
¿Y Mahoma?
No, ese era el mismo Jesús, pero nosotros no tenemos culpa de que los humanos sean tontos y creen una copia del mismo personaje años más tarde. Una cosa es la creación de una idea y otra muy diferente la estupidez humana, son cosas distintas, de la segunda no nos hacemos responsables.
Ajá, ya veo. ¿Y la peste negra?
Eso fue una epidemia, Julieto, no una paranoia, aunque se armara la gorda igual. Lo de la caza de brujas, eso sí que fue cosa nuestra.
Entiendo.
Bueno, a lo que iba. Nuestro diseñador de paranoias está ideando un proyecto para enganchar a la gente.
Ajá, ¿cuál?
Pues mira, mandamos hace poco a un tal Shakespeare a la Tierra y resulta que se le da muy bien la lengua, ¿sabes? Que el tío no para de crear palabras y hemos dicho: ¿cómo podemos distraer a los humanos y que no piensen mucho? Ya sabes que, si piensan, igual les da por descubrirnos, ¿sabes? Y entonces la hemos pifiado porque no sabemos cómo lo hacen pero todo lo que descubren se lo cargan y, claro, nosotros aquí estamos muy bien.
Ya, claro, ¿y entonces…?
Pues nada, que hemos pensado en distraerles con amor. ¿Sabes lo que es el amor, Julieto?
La primera vez que lo escucho. ¿Qué es? ¿Eso se come?
Bueno, aquí lo comemos, sí, con un poquito de aceite y azúcar está delicioso. Pero no creo que los humanos puedan digerirlo, la verdad, así que vamos a enviarlo a La Tierra en forma de sentimiento.
Interesante. ¿En qué consiste?
Pues mira, es algo complicado… Te hace sentir en las nubes, el corazón se te acelera pero a la vez te hace sentir tranquilo. Es un poco raro. Te hace querer más, saber más, pero te aburre si obtienes demasiado; el misterio, esa es una de las claves del amor. También te hace estar distraído perdido y comportarte como un tonto. Y, ah, sí, piensas que podrías hacer cualquier cosa…
Un ilusorio, vaya, como una droga.
Exacto.
Pero no lo entiendo, ¿por qué alguien iba a sentirse así?
No por qué, Julieto, sino por quién.
Ah, entonces, es hacia otra persona, ¿sí?
Exacto. Es que a veces me explico fatal.
Lo de comportarse como un tonto… ¿de qué sirve? ¿Tiene alguna utilidad en concreto?
De nada, de qué carajo va a servir. Pero es eso, lo que te decía, es todo una táctica de distracción. Si le damos esto a los humanos, les tendremos bajo control.
¿Pero ese sentimiento dura mucho?
Bueno, eso depende. Podemos ir dándoles dosis. La versión que tenemos ahora está aún en modo beta y tendremos que ir haciendo cambios seguramente, ajustándola y perfeccionándola.
Ajá, ya veo. Bueno, ¿y qué pinto yo en todo esto?
Pues mira, Julieto, necesitamos que encuentres al Shakespeare este que te digo y le inspires para crear una historia de amor. Hemos analizado muy bien su persona y el tío es un crack, estamos seguros de que sus historias darán nombre a muchas paranoias humanas.
De acuerdo. Pues entonces necesito saber más sobre esto del amor.
Pues mira, es mucho más sencillo en realidad de lo que parece: a ver, se trata de contrastes, de opuestos, de relaciones ilógicas. Piensa en dos cosas que sean opuestas.
Hmmm… la nieve y el fuego.
Eso es.
Noche y día; sol y luna; blanco y negro.
Muy bien, muy bien.
¿Y qué hago con eso?
Pues haz lo mismo pero con sentimientos.
Paz y ansia.
¡Bravo!
Risa y llanto; alegría y dolor; incertidumbre y certeza.
Julieto, lo has pillado a la perfección. Pues eso es, una de cal y otra de arena.
Vale. Y tengo que hacer que Shakespeare lo entienda y que introduzca con ello una idea paranoide en los humanos.
Eso es, sabía que podíamos contar contigo.
Pues déjalo en mis manos. Ya lo estoy viendo: tragedia griega con tintes de romanticismo victoriano, verás qué explosión. De esto voy a sacar un melodrama para chuparse los dedos, pero se me ocurren otros ingredientes para ir añadiendo a la versión beta: un «ni contigo ni sin ti», un «ahora sí, ahora no», un «ahora que te he perdido te quiero»…
Che, para el carro, poco a poco, tampoco queremos que colapsen, ya iremos jugando con ellos… Si Jesucristo nos dio para 1600 años, con esto nos pasamos la eternidad, seguro.
Perfecto. Pues hala, ¿tienes el número del Shakespeare este?
Pero qué número ni qué leches; el siglo XXI te queda aún un poco lejos.
Ah, perdona, Romea, es que a veces me lío, ¿sabes? Esto de hablar por zapatilla es un poco confuso…




Romea: Hello, planet Earth?
Julieto: Yes, who is it?
Romea: It’s Romea Moonseeker, I’m looking for Julieto Principesso .
Julieto: You found him. Tell me, what can I do for you?
Oh, is it you?
The very same.
Well, Julieto, I’ve been told to introduce a new concept in The Earth.
Oh, really? what about?
Do you know my planet?
No idea.
We are the planet Donoteventhinkofit and we are the ones in charge of paranoia on Earth.
Oh! So, were you guys those who spread the Greek mythology?
Exactly.
And the Roman gods?
Yes.
And Christ?
Oh, yes! What a good job we did on that one, more than 1500 years of collective paranoia, it’s been record-breaking!
And Mohammed?
No, that was the same Jesus, but we are not the ones to blame for human stupidity. If they are dumb and they create a copy of the same character years later, that’s not our fault. It is one thing to create an idea, and something very different to be stupid; we do not take responsibility for the second one.
I see. And the Black Death?
That was an epidemy, Julieto, not a paranoia, even though it went all out. The witch hunting, that was us.
Oh, ok, got it.
Well, as I was saying, our paranoia designer has come up with a project to engage people.
What is it about?
Well, we’ve just sent to Earth someone called Shakespeare and he’s ended up by being a language genius, this guys is all the time creating new words so we’ve thought: «how can we distract humans so they don’t think too much?» You know, if humans think maybe they’ll discover us, and then we’re screwed because – we don’t know how they do it – they ruin everything they touch; and, you know we are perfectly fine right now.
Yes, of course. So… ?
So we’ve thought to entertain them with love. Do you know what love is, Julieto?
Never heard of it, what is it for? Can you eat it?
Well,we eat it, yes, with a bit of sugar and olive oil it’s delicious. But we don’t think humans we’ll be able to digest it so we’re sending it to Earth as a concept.
Interesting. And how is it?
It’s a bit complicated… it makes you feel like you are in cloud-cuckoo-land, your heart speeds up but at the same time you feel a warm calm. It’s a bit weird. It makes you want more, know more, but it bores you to death if you get too much of it; mistery, Julieto, is one of the keys of love. It also diverts your attention from reality and makes you act like a fool. Oh, and it makes you think that you are able of anything.
An illusory drug?
Exactly.
But I don’t get it, why would someone feel like that?
For whom, you mean?
Oh, so it is towards someone else?
Exactly. I apologize, sometimes I don’t explain myself properly.
That thing about behaving like a fool… what is it for? Has it got any useful utility?
None, what the hell is it gonna be for? But as I said, it’s all diversionary tactics. If we give this to humans, we’ll have them under control.
But does this feeling last long?
Well, that depends. We will proceed step by step, giving them doses. The version we have now is still a beta test and we’ll certainly have to rearrange things.
Hmm, I see. And what do I have to do with all this?
Well, Julieto, we need you to find this Shakespeare i told you about and inspire him to write a story about love. We’ve analysed his character profoundly and he’s a genius, we can assure that his stories will make the name and fame for many human obsessions.
– Ok then, I need to know more about this thing called love.
Look, it’s easier that it seems: it’s all about contrasts, opposites, illogical relations. Think about two opposite things.
Hmmm…. snow and fire.
That’s it.
Day and night; the sun and the moon; black and white.
Very well, very well!
And what do I do with that?
The same thing but using feelings instead.
Harmony and anger.
Bravo!
Laughter and crying; joy and pain; uncertainty and certainty.
Julieto, you’ve got it perfectly well. Well, that’s it, the bitter with the sweet.
Ok. And now I have to make Shakespeare understand so he introduce with that a paranoid idea into humans.
That’s it, I knew we could count on you.
Well, leave it my hands. I’m already picturing it: a Greek tragedy with a touch of Victorian romanticism, you’ll see what a blast! I’m gonna yield a good melodrama out of it that will make your mouth water, but I’m coming up with some other ingredients to add to the beta version: one of «neither with you nor without you», another of «not now, later», one of «yes-no-yes-no», another of «I love you now that I lost you»… 
Hey, command the ship! Step by step, we don’t want them to collapse right in the beginning, everything at its due time… If Jesus has lasted for 1600 years, we’ll spent eternity with this, I’m sure.
Perfect. Let’s do it! Do you have Shakespeare’s number?
Number!? Don’t speak nonsense! The 21st century is still a bit far from you, darling.
Oh, pardon me Romea, sometimes I get confused, you know? Talking by slipper is a bit disorienting…

Versos Libres IV: Arena y estrellas. // Free verse IV: Sand and stars.

Sentado a la orilla del Mediterráneo,  te preguntas qué son las estrellas y por qué no puedes alcanzarlas.Mientras tanto, la arena te golpea en la cara, inconsciente, nerviosa. El viento es fuerte y ella revolotea a tu alrededor, despeinándote, colándose en las entretelas de tu ropa, haciéndose dueña de los recovecos de tu pensamiento.
Y tú, mientras, te preguntas por qué tu escalera, esa de madera que construiste con tanto esfuerzo, no es útil para subir a las estrellas. ¿Por qué el último escalón acaba siempre en el aire?

….¿Es que no te das cuenta de que las estrellas son inalcanzables y que ni siquiera los astronautas pueden tocarlas… porque arden?…

Y, mientras tu mirada deambula por el horizonte, la arena sigue azotándote. La arena… que es como las mismas estrellas que ahora observas. No puedes sostenerla: se escapa entre tus dedos, vuela… Y a la vez está tan cerca… Puede acariciarte o hacerte cosquillas y hacer que sea un placer sentirla. O puede incordiarte, escocerte, y hacer que la odies. Y, incluso si guardas un puñado de arena en un tarro, nunca podrás poseer las toneladas y toneladas que aguardan en los desiertos, en las playas, en el fondo de los océanos. Nadie puede alcanzar las estrellas, nadie puede poseer la arena.
Una escalera y un tarro no son suficientes.

Pero si yo encuentro en tus ojos la profundidad del mar, ¿por qué no podrías tú contemplar las estrellas reflejadas en  los míos? ¿O sentir la arena en mi piel? Al fin y al cabo, ¿acaso no estamos hechos de polvo de estrellas?
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Sat by the Mediterranean seashore, you wonder what are the stars and why you can’t reach them. Meanwhile, the sand beats your face, unconscious, nervous… The wind is strong and she revolves around messing your hair, slipping through your clothes, taking over the nooks of your thought. And you, in the meantime, wonder why your ladder, that wooden ladder you built with such a big effort, is not useful to reach the stars: why does the last step always end in the air?

…. Don’t you realize that they are unreachable and that not even the astronauts can touch them… because they burn…?

And while your glance wanders through the horizon, the sand keeps beating you. The sand… which is like the very same stars that you glance. You cannot hold her: she sneaks through your fingers, she flies… But she is so close… She can caress or tickle you and make it a pleasure to feel her. Or she can bother you, sting you and make you hate her. And, even though you keep a handful of sand in a jar, you could not ever possess the tonnes and tonnes that await in the desserts, in the beaches, in the bottom of the oceans…
No one can reach the stars, no one can possess the sand.
A ladder and a jar are not enough.

But if I find in your eyes the deepness of the sea, why couldn’t you in mines see the stars reflected? Or feel the sand in my skin? At the end, aren’t we star dust?

Relatos III: Leo.


Me llamo Leo. Tengo 30 años pero la gente me suele echar 24 o 25. Tengo los ojos verdes, algo rasgados; la nariz aguileña y los labios carnosos. Tengo el pelo entre rubio y castaño, mido 1.82m y soy de complexión ancha pero no estoy especialmente fuerte. Tampoco creo que sea especialmente guapo.
Normalmente no me describiría físicamente pero me parece que es necesario para ilustrar lo que voy a contar.
Hoy me han pasado una serie de cosas que me suelen ocurrir casi a diario. De hecho, me pasan con tanta asiduidad que no les doy importancia y ya no son ni si quiera anécdotas que contar. Normalmente, son situaciones de las que me río y de las que paso soberanamente. Pero hoy no. Hoy me han hecho pensar, porque últimamente se debate mucho el tema en las esferas públicas y empiezo a plantearme si no debería yo reaccionar de forma más agresiva cuando se me presenten estas situaciones.
Por la mañana, en la oficina, han entrado en mi despacho Lola, mi jefa, y otra mujer:
-Leo, esta señora es Victoria, trabaja conmigo en la tienda. Victoria, este es Leo, nuestro nuevo fichaje.
-Hola Victoria, encantado.
-Ah, sí, sí, hola Leo, pero ya nos conocemos, ¿no? ¿No fuiste a la tienda a hablar con Lola…?
-Ah, sí, es verdad .
-Hombre, claro, esos ojos verdes no se olvidan.- Lo suelta así, como sin nada.
-…Ah, vaya. – Sonrío, sin saber muy bien qué responder. Había ido tan solo una vez a hablar con Lola a su tienda, hacía dos meses de aquello. Yo no recordaba la cara de esta mujer.
Más tarde, caminando al mediodía hacia casa para el almuerzo, he cruzado por una carretera donde no había paso de cebra. Un coche que venía a lo lejos, despacio, ha frenado para dejarme terminar de cruzar. He dado un brinco y he acelerado los tres últimos pasos que me quedaban para llegar a la acera, haciéndole un gesto con la mano a la conductora en señal de agradecimiento. Mientras cruzaba, la he visto por el rabillo del ojo avanzando lentamente tras de mí y, cuando por fin me ha sobrepasado estando yo ya en la acera, se ha parado en seco, ha bajado la ventanilla y me ha dicho: «¡qué pena que no te pillo!». Y yo me pregunto: ¿piensa de verdad que eso es un piropo? ¿Quizás cree que me va a subir la autoestima? ¿Lo ve gracioso? ¿Se cree buena gente por decirme algo así?
Ni cinco minutos más tarde, pasando por el bar de la esquina dos calles más allá de mi casa, las dos camareras que hacían el turno del mediodía me han visto llegar de lejos y se han colocado la una junto a la otra, una con los brazos cruzados, la otra con las manos en los bolsillos. Al pasar a su lado, he visto de reojo cómo se daban codazos y me hacían un repaso de arriba abajo. Les he visto girar la cabeza siguiendo la dirección de mis pasos. No, no tenían 15 años; pasarían la cuarentena al menos. Paso por delante de ese bar todos los días al menos tres veces al día y no puedo evitar el camino, ¿de verdad tengo que aguantar ese comportamiento porque sí? He notado arderme las mejillas de furia y vergüenza; ardor que ha subido aún más cuando he pasado por delante del taller que está en la paralela a mi calle y las tres mecánicas han parado su trabajo para mirarme pasar. Una de ellas ha gritado un «¡¡¡hala!!!» que ha hecho a un chaval que estaba apoyado en la pared de enfrente levantar la mirada de la pantalla de su móvil. He llegado a casa en camiseta de manga corta, con el brazo cargando bufanda, jersey y abrigo. Estábamos a 9º, pero yo me sentía a 40º.
Pero la cosa no termina aquí. A las nueve de la noche, cuando salía de la facultad, se ha repetido algo parecido. Estaba escuchando un audio de whatsapp cuando he pasado por delante de un grupo de mujeres y sus cabezas han ido moviéndose de arriba abajo inspeccionándome entero. Cinco calles más adelante, en un semáforo, una trabajadora de la limpieza le ha hecho un gesto con la mirada a su compañera cuando me he parado detrás suya; la otra me ha observado descaradamente a pesar de su intento disimulado y se han intercambiado miradas de aprobación. Estupendo. ¿Es que acaso soy una mercancía a aprobar?
Eso sólo ha sido hoy. Cada día me ocurren situaciones parecidas. Antes me lo solía tomar a broma, no le daba importancia, sobre todo porque nunca me he considerado objeto digno de contemplación. Simplemente, no le echaba cuenta. Incluso he llegado a pararme y dar las gracias en alguna ocasión en que me han echado un piropo con arte.
Pero hoy, no. Hoy me ha llamado la atención que una mujer que me vio hace dos meses se acordara del color de mis ojos: para ver los detalles hay que fijarse muy bien. Hoy me he sentido observado y, por primera vez, me he sentido violento caminando por lo que es mi paseo rutinario entre la oficina, mi casa y la facultad; incómodo, sabiendo que aquella que se ha fijado en mis ojos al verme de frente se ha dado la vuelta para mirarme el culo después.
Me pregunto cómo sería si esto le ocurriera a las mujeres. Nunca he escuchado a ninguna de mis amigas quejarse por que alguien le dijera nada por la calle. Me pregunto si esto es simplemente «porque las mujeres son así, impulsivas», o si es parte del matriarcado sexista en el que hemos crecido y no nos damos cuenta.
Ser consciente de que mi sola presencia es motivo de juicio, valoración o excitación me hace sentir tremendamente incómodo. Y no entiendo por qué he de sentirme vulnerable caminando por dos calles más allá de la mía, saliendo de la universidad o en mi propia oficina. ¿Es problema mío, de las mujeres, de la sociedad…? ¿Soy yo el que hace un mundo de nimiedades? ¿O quizás deberíamos ponernos de acuerdo todos los hombres y reaccionar de manera más cortante y agresiva ante situaciones así? Con el pretexto de que somos el sexo fuerte, las mujeres nos han tenido siempre bajo su látigo, haciéndonos sumisos para que no usemos la fuerza contra ellas. En lo que va de año, 45 hombres se han suicidado, víctimas del maltrato matriarcal. ¿Cuándo vamos a parar esto?
Ya basta.


Reflexiones V: Equilibrio. // Reflections V: Balance.

El equilibrio es aquello que consigues cuando en la balanza pesan tanto las tormentas como los momentos de calma.
Es esa línea danzarina que serpentea traviesa en el borde entre el más absoluto caos y el orden extremo.
Es aquello que sientes cuando miras a los ojos a un viejo amigo.
Equilibrio es una cerveza a las ocho de la tarde en una terraza, con unas aceitunas y una servilleta de homenaje al Vaporcito en un lluvioso domingo de primavera.
Es un vaso de agua tras una copa de vino. Una sonrisa cruzada en el autobús. Un paseo en la medianoche de un ajetreado lunes. Unos ojos negros comiéndose a suspiros a otros oliva.
Es una tormenta de verano y un te quiero sollozando; una caricia que se escapa sin pensarlo; y un escalofrío placentero.
Equilibrio es reconocer que te equivocaste y obtener por respuesta una sonrisa.
Equilibrio es cuando sobran las palabras.
Es ese espontáneo regocijo que se siente cuando ese alguien se quita las lentillas y te dice: «nunca me habías visto con gafas, ¿verdad?»
Equilibrio es descubrir el misterio y que surja otro acertijo.
Equilibrio es que alguien responda tu pregunta con una canción.
Equilibrio es saberse entero después de haberse roto por completo.

Somos ensayo y error constante. Eso es el equilibrio. Nosotros somos el equilibrio.


Balance is what you get when the storm and the quietness weight the same.
It is the dancing line which meanders naughtily in the border between the absolute chaos and the extreme order.
It is what you feel when looking at the eyes of an old friend.
Balance is a 8 p.m beer in a terrace, at any rainy Sunday of Spring, with some olives and a handkerchief in honor to El Vaporcito.
It is a glass of water after a glass of wine. A exchanged smile in the bus. A walk in the midnight of a busy Monday. A pair of olive eyes been devoured by the sigh of other black ones.
It is a summer storm and a crying «I love you «; a spontaneous caress given without thought; and a pleasant shiver.
Balance is to ask for forgiveness and to be answered with a smile.
Balance is when there is no need to say anything.
It is the sudden delight felt when someone takes off the contact lens and says: «you’ve never seen me with glasses, right?»
Balance is to uncover the mystery and let another riddle rise up.
Balance is when someone answers your question with a song.
Balance is to know that you are complete after having been broken entirely.

We are a constant trial-and-error. That is the balance. We are the balance.

Versos libres III: Había olvidado que. / Free verse III: I had forgotten.

forgotten
Había olvidado completamente que tenía una vida para mí, que yo era vida en sí misma.
Estaba tan alienado por este mundo que se desmorona que me había hundido en el vacío de la emoción, un vacío de existencia.
Había olvidado que una vez había estado lleno de vida, lleno de palabras que contaban las maravillas de las cosas que se quedan por decir y que celebraban los colores del silencio y del ser.
Había olvidado mi pluma, mi lengua, que tenía una mente para mí.
Ya no más.


 
I had completely forgotten that I had a life for myself, that I was life itself.
I was so alienated by this crumbling world that I had drowned myself into the emptiness of emotion, a vacuum of existence.
I had forgotten that I was once full of life, filled with words that told the wonders of the unspoken things and celebrated the colors of silence and being.
I had forgotten my pen, my tongue, that I had a mind for myself.
Not anymore.

Versos libres II: Rómpete. // Free verse II: Break off yourself.


Rómpete, rómpete, rómpete y hazte añicos.
Chapotea, rompe el agua, rompe las moléculas, pártete en mil pedazos.
Deja que la sal te escueza y te enrarezca y siéntete esparcirte en mil trocitos de ti por la arena y que se llenen de salitre esas heridas que cosiste a base de sacudidas.
Rómpete y conviértete en espuma.
Siente cómo el vaivén de la marea te sacude y te revienta, como las gotas.
Sé una gota.
Deja que te levante el viento y te separe de la corriente y te sientas nadie.
Siéntete tu yo más miserable.
Y vuelve a la marea.
Deja que ese mismo viento que te arrastra te devuelva.
Sé salitre, sé sal, sé agua.
Rómpete, hazte añicos y pedacitos de oxígeno.
Sé tu yo más pequeño.
Desafía los moldes.
Y cuando te hayas roto del todo, mimetízate con el ambiente y sé aire y asfalto y lluvia y marea y raíces y polvo y ruido…
Y luego, cuando ya de ti no queden más que poros, cuando ya estés tan deshecho que no te reconozcas en ninguno de los miles de reflejos que te devuelven los cristales que estallaron al romperse la barrera de tu sonido más interno…
Luego, luego vuelve.

Rómpete, que es bueno romperse para saber qué rompecabezas es el que resuelves.


Break off yourself, break off yourself, break off yourself, and smash yourself to pieces.
Splash around, break down the water, break off the molecules, cut yourself into a thousand scraps.
Let the salt sting and rarefy you, feel yourself spreading in thousands of chunks through the sand, let your wounds be filled with saltpeter, those you sewed with your life’s beats.
Break off yourself and turn into foam.
Feel how the swaying of the sea shakes you up and blows you out, like the drops.
Be a drop.
Let the wind raise you up and isolate you from the mainstream so you feel you’re nobody.
Feel your weakest self.
And turn back to the sea.
Let that same wind that drags you around turn you back.
Be saltpeter, be salt, be water.
Break off yourself, shatter yourself to pieces and oxygen particles.
Be your smallest self.
Defy the molds.
And, once you’ve broken off yourself entirely, blend yourself into the environment and be air and pavement and rain and tide and dust and noise…
And then, when there is no more left of you than pores… when you are so undone that you don’t find yourself in any one of the thousands of echoes reflecting from the crystals that shattered when your most inner sound barrier burst out…
And then, then, come back.
Break off, so you’ll know which puzzle are you solving.

Reflexiones IV: El amor. // Reflections IV: Love.

amor
Cometemos el error de pensar que, cuando estamos destinados a conocer a alguien –¿estamos destinados a conocer a ALGUIEN?– es para estar en una relación romántica. ¿No podemos estar destinados a conocernos porque nuestras almas se buscan y se encuentran para hacerse crecer mutuamente? Tendemos a idealizar el amor como la única manera de estar con la persona que amamos, como si el verbo amar fuera solo posible por, para y entre dos personas en relación exclusiva de reciprocidad absoluta. 
Cometemos el error de encorsetarlo (al amor), de hacer de él un molde y esperar que cumpla una serie de características y que suba hasta un determinado volumen, con una temperatura controlada y un tiempo determinado. El amor es mucho más que eso, es mucho más grande que nuestro poder para controlarlo –ah, ¿pero es que acaso tenemos algún poder sobre él?-. ¿Cómo podemos pretender centrar toda nuestra energía en una sola persona? ¿Y cómo podemos exigirle no solo a esa persona sino a la vida misma –¡¡a la vida!!– que esa concentración de energía y atención sea correspondida y, encima, no solo para siempre –¡¡para siempre!!– sino, además, única y exclusivamente en una relación de dos, de manera recíproca y exclusiva, sin opción si quiera a pensar que exista otra posibilidad?
El amor es más grande que eso. No entiende el egoísmo en que nos encerramos y nos empeñamos en creer que «TIENE QUE SER ASÍ». El amor no puede encorsetarse, no entiende de límites, no comprende las fronteras, las atraviesa como un fantasma que ni si quiera se percata de que están ahí esos muros que nos levantamos nosotros mismos. El amor es tan grande que te trasciende, manejándote como quiere sin importarle tus prejuicios ni tus falsos conocimientos –eso que tienes que aprender a desaprender– y te pone delante a diferentes personas para que experimentes cuantas puedas de todas sus facetas: una madre, un padre, un hijo, un hermano mayor y otro pequeño, un abuelo, un primo, un maestro, un amigo, un primer beso, un segundo, un quinto ya acostumbrado a besar;  hasta un último que sabe a primero cada vez que lo das. Y es también una mascota, una guitarra, el mar, la arena, una mano desinteresada que te ayuda cuando andas desamparado para tornarse entonces en ángel guardián… 
Y esta, creo, es la función del amor. Porque, ¿qué hace si no un padre, un hermano, un abuelo, un amigo, un perro, una melodía o la misma primavera sino velar nuestro camino, amparándonos –protegiéndonos– como guardianes de nuestra dicha y nuestra propia inseguridad? Porque, cuando amamos y nos sentimos amados, crecemos en estima, sentimos una cándida alegría que nos completa – nos llena– y nos envalentona para hacer frente a la realidad que nos abruma. Cada uno en la manera y medida que le corresponde, abriéndose así en abanico las diferentes manifestaciones del amor. Y, tanto es así, que podemos enamorarnos con solo una mirada o con el roce de unos dedos en nuestra piel –y no hablo del amor romántico-.
Y, ¿qué hacemos entonces cuando creíamos que estábamos destinados a conocer a una persona, cuando por un momento pensábamos que aquel sería nuestro único amor para luego descubrir que las circunstancias no son las que deseábamos que fueran y sentimos que la otra persona ha cortado el hilo que nos unía…? 
Entonces, nos sentimos rotos y creemos ver en las manos del otro las tijeras que cortaron aquel hilo rojo y, sin pararnos por un momento a pensarlo, rechazamos inmediatamente la idea de que exista alguna otra –cualquier otra– relación con esa persona, nos damos la vuelta y nos marchamos, sin ver que estamos rodeados de hilos que se entrelazan, balanceándose en la brisa propia que emanamos, yendo por distintos caminos, enlazándonos con cientos de almas; y sin ver tampoco que esa persona a la que le pintamos unas tijeras en las manos solo estaba intentando deshacer un enredo que se había formado con tanto hilo.
Cometemos el error de creer que solo hay un hilo que nos une y, por lo tanto, solo habrá una – UNA– persona esperando impaciente al otro lado. Yo creo que tenemos siete veces siete hilos por cada tipo variopinto y distinto de amor que podemos sentir. Cometemos –me repito– el error de pensar que tiene que ser –TIENE QUE– un tipo de amor concreto –UNO SOLO– con una persona especial –UNA SOLA– y, cuando no es así –Y NO SUELE SERLO– rechazamos cualquier otro tipo de amor con dicha persona. ¿Por qué?
El amor no entiende esas exquisiteces. No voy a decir «el amor de verdad» porque el amor es verdad en sí mismo, no se concibe de otra manera, no se empequeñece en términos angostos construidos con el material de nuestra propia ignorancia; ni se clasifica su veracidad en niveles. –No se puede coger un «amómetro» y ponértelo en la axila y que te indique: 8º de amor a tu tortuga, 20º a la sinfonía X de Beethoven y 3345º a tu yaya. El amor es puro en todas sus caras y, como tal es veraz y verdadero en todos sus papeles.- Pero volvamos a las exquisiteces. No, el amor no las entiende. Y es por eso que, cuando el hilo que veíamos carmesí en un momento de fuego interno se torna morado tras la asfixia del incendio, el exquisito lo dejará desvanecerse con las cenizas, ennegreciéndose con el paso del tiempo, sintiendo cómo le tira para atrás de vez en cuando… Solo cuando deje de ser exquisito y egoísta, solo cuando entienda que al amor no le importa su rechazo –porque no entiende de rechazos– solo entonces podrá el inocente sacudir las cenizas del hilo que parecía púrpura agonizante para admirar y extasiarse con el índigo que brota de su fibra, como un haz resplandeciente que, con su calidez, le hace sentir como en casa. 
Porque eso es el amor: sentirte en casa en el corazón, sin preguntarte cómo ni por qué, ni dónde ni con quién.


We make the mistake of thinking that, when we are destined to meet someone – are we destined to meet ANYONE?– it is in order to be in a romantic relationship. Can’t we be destined to know each other just because our souls look for themselves and they find others to flourish mutually? We tend to idealize love as the only manner to be with the person we love, like if the verb «to love» was only possible by, for and between two people in an exclusive relationship of mutual reciprocity.
We make the mistake of restraining it (love), of making a mold of it hoping that it complies with a specific set of characteristics and that it rises until a certain volume with a controlled temperature and within a given time. Love is so much more than that, much bigger than our power to control it –oh, do we have by any chance any power over it?-. How can we even try to focus all our energy in one single person? How can we ask not only that person but life itself – life!!– that concentration of energy and attention be reciprocated and, in addition, not only forever –forever!!– but also solely and entirely within a relationship of two people, in a reciprocal and exclusive way, without even the option of thinking that there exists another possibility?
Love is much bigger than all that. It doesn’t understand the selfishness or egotism which we lock ourselves in while we insist on believing that «IT HAS TO BE THIS WAY». Love cannot be constrained, it doesn’t understand limits, it does not comprehend frontiers, it goes through them like a ghost who doesn’t even perceive the walls we built by our own. Love is so huge that it cuts across your mind, driving your being at its will without caring about your prejudices or your fake knowledge- that one you should learn to unlearn– and it places different people right in front of you so you experience as many as you can of all its facets: a mother, a father, a big brother and a little one, a grandpa, a cousin, a teacher, a friend, a first kiss, a second one, a fifth one already used to kiss, and even a last one that tastes like the first one every time you give it. And it is also a puppet, a guitar, the sea, the sand, a selfless hand that helps you when you walk lost to end up turning into a guardian angel… 
And this is, I believe, the function of love. Because otherwise, what does a father, a brother, a grandpa, a friend, a dog, a melody or the spring herself do but watching over our path, giving us shelter –protecting us– like guardians of our happiness and our own insecurity? Because, when we love and feel loved, we grow in esteem, we feel a warm joy that completes us – fills us– and emboldens us to confront the overwhelming reality we live in. Each of them in their corresponding manner and measure, giving freedom that way to the different manifestations of love for opening out into your world. And so much so, that we can fall in love with just a glance or a caress –and I am not talking about romantic love-.
So, what do we do then, when we believed that we were destined to meet a person, when for a moment we thought that s/he would be our only love and then we discover that circumstances are not the ones we desired to be and we feel that the other person has cut the thread that tied us…? Then, we feel broken and we think we’ve seen in her/his hands those scissors that cut that red strand… And, without giving it a single thought, we reject immediately the idea of there being another – any other – kind of relationship with that person. We turn around and leave, without seeing that we are surrounded by intertwined strands that swing with the breeze emanating from ourselves in our to-ing and fro-ing, weaving hundreds of souls, and without seeing that the person we saw holding the scissors was simply trying to disentangle a knot that had been formed with so much thread. 
We make the mistake of thinking that there is only one strand tying us and, therefore, there will be only one –ONE– person waiting impatiently at the other side. I believe that we have seven times seven strands for each different and motley kind of love that we can feel. We make – I repeat – the mistake of thinking that it has to be – IT NEEDS TO – one very specific kind of love – ONLY ONE – with one special person –ONLY ONE– and, when it happens otherwise –AS USUAL– we reject any other type of love with that person. Why?
Love doesn’t understand that exquisiteness. I’m not gonna say «true love» because love is truth by itself, it cannot be conceived in any other way, it doesn’t shrink within narrow terms built with the material of our own ignorance; nor can we classify its veracity by levels –You cannot take a «therlovemeter» and put it under your armpit so it indicates: 8º of love to your turtle, 20º to Beethoven’s 10th Symphony, and 3345º to your nana. Love is pure in all its faces and, as such, it is truthful and genuine in all its roles-. But let’s go back to the exquisiteness. No, love doesn’t understand that. And this is why, when a strand that we thought to be crimson in a moment of inner fire turns purple when the passion suffocates, the refined one will leave it vanishing with the ashes, darkening with the passage of time, feeling how it pulls him back from time to time… Only when he stops being exquisite and selfish, only when he understands that love does not care about his rejection –because it does not understand about rejection– only then will the innocent shake the ashes off the thread that seemed of an agonizing suffocating purple, to contemplate and be astonished by the indigo that sprouts from its fiber, like a glowing beam that makes him feel at home with its candor.
Because that is love: to feel at home in your heart without asking how, why, where or with whom.

Microrrelatos VIII: La respuesta. // Short stories VIII: The answer.

¿Qué estoy haciendo? Me lanzo a los brazos de cualquiera como si tuvieran la respuesta a mis dudas. Me engaño diciéndome a mi mismo que sólo el paso del tiempo tiene la respuesta. La tengo yo, en mi mano. La he sentido digerirse en mis entrañas, la he rumiado como las vacas y, al escupirla, la he agarrado con mis dedos, encerrándola en un puño. ¿Por qué no quiero verla? Quizás sea más fácil esconderse entre historias de botellas perdidas en alta mar y de barcas que no llegaron a anclar…
Pero todo es mentira. La respuesta está ante mis ojos, la tengo bien sujeta en mi puño. Pero me da miedo abrirlo y contemplarla tal y como es. ¿Por qué puede doler tanto? Quizás la clave esté en aceptarse. ¿Qué hice mal? Yo lo sé. Quizás sea hora de pedir perdón.
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What am I doing? I throw myself to falling into the arms of anyone like if they handled the answers to my doubts. I lie to myself saying that only in the passage of time I’ll find the answer… I am the one handling it, in my hand. I felt it being digested in my guts, I had ruminated it like a cow, and at the very same moment in which I spit it out, I grabbed it with my fingers confining it within my fist. Why don’t I want to see? Maybe it is easier to hide among stories of long lost bottles in the open sea and of boats that never got to be anchored…
But everything is a lie. The answer lies in front of my eyes, I have it very well clutched between my fingers. But I fear opening up my fist and gazing my own truth as it is. Why can it hurt so much? Maybe the key is to accept oneself. What did I do wrong? I know it. Maybe it is time to ask for forgiveness.