fbpx
Category: Reflections

Relatos VI: Feliz no-cumpleaños / Stories VI: Happy non-birthday

Feliz no-cumpleaños.

Ayer enterramos a mi abuela.
Cuando iba camino a su casa temprano en la mañana, vi en un kiosko un libro de Antonio Machado, lo cogí y lo abrí por una página cualquiera. El poema decía algo así como “hoy te he visto cogerme de la mano y llevarme por la blanca vereda de la esperanza”… Y pensé que no era casualidad haber visto ese libro en ese kiosko en ese momento y encontrar justo ese poema de buenas a primeras. Las casualidades no existen.

Fui la última en despedirme por última vez,  antes de llevarla a la iglesia: “Felicidades, abuela, por toda una vida.” Le susurré al oído. Ayer también era su cumpleaños, el sacerdote tuvo el detalle de mencionarlo en la misa.

Después del funeral, me llevé a mi primo pequeño al Parque de los Príncipes, el parque de mi infancia. Él, mi primo, tiene 4 años. En realidad es el hijo de una prima mía pero no conozco el término para ese parentesco. Me da igual: él no tiene término, él es Andrés.

– ¿Sabes que hoy es un día especial? – le pregunto.
– ¿Por qué? – pienso en los últimos meses, en los últimos días, en la tormenta, en ella, en la calma, en el cementerio y toda la familia allí… le miro a los ojos y me embriaga su sencillez. Qué fácil parece todo de repente, el fin y el principio, todo a la vez. Respondo:
– Porque es mi cumpleaños
– ¿Y cuántos cumples?
– ¡Adivina!
– Hmm… ¡100! – qué maravilla, podría ser cierto, quién sabe cuántas vidas llevo dentro.
– ¿Compramos gusanitos?
– ¡¡Sí!! – su entusiasmo contagia; con una sonrisa completa su frase, como constatando el día – Porque hoy es un día especial.

Sí, lo era. También era el cumpleaños de mi abuela, su bisabuela; y su entierro. Qué poético. ¿Lo he dicho ya?

Compramos gusanitos y llegamos al parque. Andrés miraba el verde de los árboles, el movimiento de los columpios, las fuentes de piedra… Todo le maravillaba. Nos sentamos en un banco al sol a comernos los gusanitos.
– María, ¿por qué los bancos son verdes?
– Pues creo que los han pintado así para que hagan conjunto con el parque. Porque mira, Andrés, ¿de qué color es el césped, y los arbustos, y los árboles?
– ¡Verde! Aaaaaaaaaahhhh…. – abre los ojos entusiasmado – ¡Claro! ¡Para que tengan el mismo color que los árboles! ¡Qué bonito!
– ¿Verdad que sí?
Coge 4 hojas del suelo, y me pregunta:
– María, ¿por qué una hoja es verde, otra amarilla, otra marrón, y otra marrón más oscura?
– Pues creo que es porque se han caído en momentos diferentes y entonces algunas son más viejas que otras.
– Oohh…. entiendo… como ese árbol de ahí que es más pequeñito, ¿verdad? Cuando crezca, también se le caerán hojas marrones – Asiento, sonriendo, ha comprendido perfectamente en un momento con 4 hojas que la vida nace, crece, y se va. Entonces, se acerca a un arbusto- ¡Y mira las flores! ¡Blancas, amarillas, rosa! ¡Mira qué bonitas! – Me trae una, muy pequeñita, y con mucho mucho cuidado la posa en la palma de mi mano y dice:
– ¡Qué delicada es! – ¿De verdad tú tienes 4 años, Andrés? Creo que él también podría tener 100. Se sienta a mi lado de nuevo, cogiendo gusanitos del paquete, ahora dice que es una ardilla y se coloca los gusanitos de colmillos. Vuelven los 4 años como una ola a azotarme de alegría.
– ¿Escuchas los pájaros? – Preguntamos a la vez. Nos reímos.
– Sí, qué bonito, ¿verdad, María? Me gustan. – Sigue comiendo gusanitos, buscando los pájaros con la mirada.
– Vamos a dar un paseo, te voy a enseñar mi árbol favorito.
Llegamos, es un árbol de caucho de raíces gigantes que solía trepar cuando era pequeña.
– ¡Es el árbol más grande del mundo! – exclama, lanzándose hacia él. Entre saltos por las raíces encuentra una mariquita, quiere llevarla a casa y regalársela a mamá.

En el camino de vuelta, le digo que me voy a comer su comida y me contesta que se va a comer mi sol.
-¿Ah, sí? ¿Y a qué sabe el sol?
-¡A pera!
– ¿Ah sí? ¡Qué rico! ¡Voy a probarlo! – Y, justo antes de entrar, nos paramos en mitad de la calle, levantamos la cabeza al sol y lo saboreamos.

Una extraña sensación agridulce de calor con sabor a pera me acompañó el resto del día.

Mi abuela no llegó a los 100, pero casi. Entre su vida y las vidas que nacieron de ella sumamos más de mil años. ¡Habrá que celebrarlos!

Qué poética es nuestra existencia, aunque algunos no lo vean. Hay explosiones de música y colores por todas partes, empezando dentro de nosotros mismos. A partir de ahora, celebraré todos y cada uno de mis no-cumpleaños, porque la vida hay que celebrarla siempre, aunque a veces duela; y oler las flores y regalar mariquitas y preguntar por qué y maravillarse con los colores de las hojas. Empezaré hoy, dando las gracias:
– por existir,
– por la familia,
– por tod@s aquell@s que han decidido quedarse a mi lado por elección propia,
– a tod@s aquell@s que han cuidado de mi abuela especialmente en los últimos meses, incondicionalmente,
–  y a tod@s aquell@s que ayer dedicaron un momento a felicitarme. Porque quizás ellos no lo sabían, pero precisamente ayer me llegó más que nunca saber que me regalaron un poquito de su tiempo.

[Ah, el tiempo…]

Y tú, ¿te has parado ya a saborear el sol?

¿Te ha gustado? Ayúdame a seguir escribiendo, invítame a un café 😉

Stories VI: Happy non-birthday

Happy non-birthday.

Yesterday we buried my grandma. When I was walking to her house soon in the morning, I saw in a kiosk a poem’s book by Antonio Machado, I took it and opened it on just any page. The poem said something like this: “today I saw you taking my hand and taking me through the white path of hope…” And so I thought that it could not be a casualty to have seen that book at that exact moment and to have found that poem just by chance. Casualties don’t exist.

I was the last one to say goodbye for the last time, before taking her to the church: “Congratulations, grandma, for a whole life” , I whispered in her ears. Yesterday it was her birthday too, the priest was nice to mention it during the mass.

After the funeral, I took my younger cousin to the park where I spent my childhood. He, my cousin, is 4 years old. Actually, he is the son of a cousin of mine but I don’t know the term for this relation. I don’t care, he doesn’t need a term, he is Andres.

– Do you know that today is a special day?- I ask him.

-Why? – I think about the last months, the last days, about the storm, about her, about the calmness, about the cemetery and all the family there… I look at him in the eyes and his simplicity filled me with joy. How easy seems everything in a sudden! The end and the beginning, all at once. I answer:

– Because today is my birthday.

– And how old are you now?

– Guess it.

– Hhmm… 100! – what a wonderful reply, it could be true, who knows how many lives I live inside.

– What if we buy some popcorns?

– Yes! – his enthusiasm is contagious. He finishes his sentence with a huge smile, as if confirming the relevance of the event – because today is a special day.

Yes, it was indeed. It was also my grandma’s birthday, her great grandma; and her funeral. So poetic… have I said it yet?

We bought popcorns and arrived to the park. Andres stared at the green colors of the trees, the movement of the swings in the playground, the stone fountains… Everything delighted him. We sat down on a bench under the sun to eat the popcorns.

– Maria, why are the benches green?

– Well, I think they have painted them that way so they fit with the park. Because…look, Andres, what color is the grass, and the bushes, and the trees?

– Green! Aaaaaahhhh!! – he opened his eyes enthusiastically- of course! So they have the same colors of the trees! What a nice idea!

– Nice, isn’t it?

He grabs 4 leaves from the ground and asks me:

– Maria, why is this leaf green, this other one yellow, the other one brown and the other one even brownner?

– Well, I think it’s because they fell in different moments so some of them are older than the others.

-Oohh… I see… like that little tree over there, right? When it grows older, brown leaves will fall from it too – I nod, smiling; he has perfectly understood in a moment and with only 4 leaves that life is born, grows old, and goes away. Then, he approaches a bush: – look these flowers! White, yellow, rose! Look how beautiful they are! – he brings to me one flower, a very small one, and very carefully he places it over my hand palm, saying:

– How delicate she is! – Are you really 4 years old, Andres? I think he could be 100 as well. He sits down by my side again, taking popcorns from the bucket, now he says he is a squirrel and he puts some popcorns as canines. His 4 years of life come back in a sudden wave to lashed me with his joy.

– Do you hear the birds? – we ask at the same time. We laugh.

– Yes, how nice, isn’t it, Maria? I like them. – He keeps eating popcorn, looking for the birds with his glance.

– Let’s go for a walk, I’ll show you my favourite tree.

We reach the place: it’s a gigantic rubber tree that I used to climbed when I was a little girl.

– It’s the biggest tree in the world!!- he exclaims, and he runs towards it. While jumping among its roots, he finds a ladybug and he wants to take it home as a present for his mom.

On our way back, I tell him that I’m gonna eat his food and he replies that he’s going to eat my Sun.

– Oh, and what does it taste like?

– Like pear!

– Really? So yummy! Let me taste it!- And, just before we go inside the house, we stop in the middle of the street with our heads up to the Sun, and we taste it.

A strange bittersweet warm sensation with a pear like taste stood with me the rest of the day.

My grandmother didn’t live 100 years, but almost. With her life and the lives that were born from her we sum more than 1000 years. We should celebrate them!

What a poetic existence that we live, even though many don’t see it that way. There are color and music explosions everywhere, starting inside ourselves. From now on, I’m going to celebrate every single one of my non-birthdays because we must celebrate life always, even though sometimes it hurts; and we must smell the flowers and give ladybugs as gifts and ask why and be delighted with the colors of the leaves. I’m going to start today, being grateful:

– for existing,

– for family,

– for all those who have decided to stay by my side by choice,

– to those who have taken care of my grandmother, specially during the last months, unconditionally,

– and to all those who took a moment yesterday to wish me a happy birthday, because maybe they didn’t know but precisely yesterday it moved me more than ever to know that they gave me a little bit of their time.

[Oh, time…]

And you, have you stopped to taste the Sun yet?

Relatos IV: Anoche tuve una pesadilla.

Anoche tuve una pesadilla.

Exactamente la misma de la noche anterior.

Y de la anterior.

Pero anoche fue diferente:

anoche terminé riéndome de mi pesadilla.

Soy como una sombra consciente de mí misma que no llego a ser del todo yo, como en aquellos quirófanos donde los sometidos a cirugía flotan como fantasmas sobre las cabezas arremolinadas a su alrededor. Estoy en una sala oscura, tan oscura como un universo sin estrellas. Pero no tengo miedo, siento una extraña sensación reconfortante como si un terciopelo negro me abrazara por completo, siento su caricia suave rozándome la piel.

De repente, aparecen.

El terciopelo que me envolvía se desenrolla como una hoja de papel, se aleja flotando y allá al fondo veo un grupo de personas formando círculo.

También me veo a mí misma.

Soy una figura aparte y estoy muy alejada de ellos, dándoles la espalda.

Me doy la vuelta y me dirijo a ellos: quiero integrarme.

Se escucha el eco de mis pasos…

los alcanzo.

Me hago un hueco entre dos figuras, empujándoles a los lados. Intento mirarles las caras: algunas son figuras alargadas, con cabezas ovaladas, parecen alienígenas; otras son bajitas y rechonchas; otras tienen varias extremidades; veo un hombre con trompa de elefante y un ojo tres veces más grande que otro; veo otro hombre con un sombrero muy extraño, como de tela raída de colores muy chillones; una mujer tiene un bigote francés enorme y fuma pipa, su nariz y su bigote parecen una máscara de broma.

Los colores se entremezclan en el ambiente…

rojo,

amarillo,

naranja

….sobre el intenso negro del fondo. Flota en medio del círculo una translúcida serpentina amarilla y veo luces blancas que caen como copos de nieve y algodón.

De repente, una voz joven rompe el silencio abrumador lanzando una pregunta que me hace estremecer el corazón: “¿por qué estás aquí?

-Esto parece una reunión de alcohólicos anónimos. Siento vergüenza.-

Sin pensarlo, me escucho a mí misma decir: “porque me siento diferente”.

La voz, divertida, pregunta entonces: “¿quién de aquí se siente diferente?” Y rápidamente veo alzarse manos por doquier, una tras otra, como en una oleada; y escucho sus voces, todas a la vez y una tras otra, gritando:

”yo,
yo,

yo,

y yo,

¡y yo!”

Y entonces, pienso: “menuda gilipollez”. Y me río, me río mucho: yo soy la única que no está deforme aquí.

Una escalera en la arena que sube al cielo estrellado

Versos Libres IV: Arena y estrellas. // Free verse IV: Sand and stars.

Sentado a la orilla del Mediterráneo,  te preguntas qué son las estrellas y por qué no puedes alcanzarlas.Mientras tanto, la arena te golpea en la cara, inconsciente, nerviosa. El viento es fuerte y ella revolotea a tu alrededor, despeinándote, colándose en las entretelas de tu ropa, haciéndose dueña de los recovecos de tu pensamiento.
Y tú, mientras, te preguntas por qué tu escalera, esa de madera que construiste con tanto esfuerzo, no es útil para subir a las estrellas. ¿Por qué el último escalón acaba siempre en el aire?

….¿Es que no te das cuenta de que las estrellas son inalcanzables y que ni siquiera los astronautas pueden tocarlas… porque arden?…

Y, mientras tu mirada deambula por el horizonte, la arena sigue azotándote. La arena… que es como las mismas estrellas que ahora observas. No puedes sostenerla: se escapa entre tus dedos, vuela… Y a la vez está tan cerca… Puede acariciarte o hacerte cosquillas y hacer que sea un placer sentirla. O puede incordiarte, escocerte, y hacer que la odies. Y, incluso si guardas un puñado de arena en un tarro, nunca podrás poseer las toneladas y toneladas que aguardan en los desiertos, en las playas, en el fondo de los océanos. Nadie puede alcanzar las estrellas, nadie puede poseer la arena.
Una escalera y un tarro no son suficientes.

Pero si yo encuentro en tus ojos la profundidad del mar, ¿por qué no podrías tú contemplar las estrellas reflejadas en  los míos? ¿O sentir la arena en mi piel? Al fin y al cabo, ¿acaso no estamos hechos de polvo de estrellas?

*Si te interesa, puedes conseguir la lámina que acompaña esta entrada en este enlace.

Free verse IV: Sand and stars.

Sat by the Mediterranean seashore, you wonder what are the stars and why you can’t reach them. Meanwhile, the sand beats your face, unconscious, nervous… The wind is strong and she revolves around messing your hair, slipping through your clothes, taking over the nooks of your thought. And you, in the meantime, wonder why your ladder, that wooden ladder you built with such a big effort, is not useful to reach the stars: why does the last step always end in the air?

…. Don’t you realize that they are unreachable and that not even the astronauts can touch them… because they burn…?

And while your glance wanders through the horizon, the sand keeps beating you. The sand… which is like the very same stars that you glance. You cannot hold her: she sneaks through your fingers, she flies… But she is so close… She can caress or tickle you and make it a pleasure to feel her. Or she can bother you, sting you and make you hate her. And, even though you keep a handful of sand in a jar, you could not ever possess the tonnes and tonnes that await in the desserts, in the beaches, in the bottom of the oceans…
No one can reach the stars, no one can possess the sand.
A ladder and a jar are not enough.

But if I find in your eyes the deepness of the sea, why couldn’t you in mines see the stars reflected? Or feel the sand in my skin? At the end, aren’t we star dust?

*If you are interested, you may find the printing of this post following this link.

Un hombre flota en el aire en un estallido de libertad

Versos libres II: Rómpete. // Free verse II: Break off yourself.

Rómpete, rómpete, rómpete y hazte añicos.
Chapotea, rompe el agua, rompe las moléculas, pártete en mil pedazos.
Deja que la sal te escueza y te enrarezca y siéntete esparcirte en mil trocitos de ti por la arena y que se llenen de salitre esas heridas que cosiste a base de sacudidas.
Rómpete y conviértete en espuma.
Siente cómo el vaivén de la marea te sacude y te revienta, como las gotas.
Sé una gota.
Deja que te levante el viento y te separe de la corriente y te sientas nadie.
Siéntete tu yo más miserable.
Y vuelve a la marea.
Deja que ese mismo viento que te arrastra te devuelva.
Sé salitre, sé sal, sé agua.
Rómpete, hazte añicos y pedacitos de oxígeno.
Sé tu yo más pequeño.
Desafía los moldes.
Y cuando te hayas roto del todo, mimetízate con el ambiente y sé aire y asfalto y lluvia y marea y raíces y polvo y ruido…
Y luego, cuando ya de ti no queden más que poros, cuando ya estés tan deshecho que no te reconozcas en ninguno de los miles de reflejos que te devuelven los cristales que estallaron al romperse la barrera de tu sonido más interno…
Luego, luego vuelve.

Rómpete, que es bueno romperse para saber qué rompecabezas es el que resuelves.

*Puedes hacerte con la lámina que acompaña a este relato en este enlace.

Free verse II: Break off yourself.

Break off yourself, break off yourself, break off yourself, and smash yourself to pieces.
Splash around, break down the water, break off the molecules, cut yourself into a thousand scraps.
Let the salt sting and rarefy you, feel yourself spreading in thousands of chunks through the sand, let your wounds be filled with saltpeter, those you sewed with your life’s beats.
Break off yourself and turn into foam.
Feel how the swaying of the sea shakes you up and blows you out, like the drops. 
Be a drop.
Let the wind raise you up and isolate you from the mainstream so you feel you’re nobody.
Feel your weakest self.
And turn back to the sea.
Let that same wind that drags you around turn you back.
Be saltpeter, be salt, be water.
Break off yourself, shatter yourself to pieces and oxygen particles.
Be your smallest self.
Defy the molds.
And, once you’ve broken off yourself entirely, blend yourself into the environment and be air and pavement and rain and tide and dust and noise…
And then, when there is no more left of you than pores… when you are so undone that you don’t find yourself in any one of the thousands of echoes reflecting from the crystals that shattered when your most inner sound barrier burst out…
And then, then, come back.
Break off, so you’ll know which puzzle are you solving.

*You will find the print on this link

Reflexiones III: Libertad & Castigo / Reflections III: Freedom & Punishment.

La libertad es el mayor regalo de la vida y, a la vez, el peor castigo.

La libertad no es tan solo poder hacer lo que quieras, decir lo que piensas o elegir lo que más te gusta. También es decidir cuando las cosas son difíciles. Si no fuéramos libres, todo sería más fácil: toda nuestra vida giraría en torno a unas normas establecidas que serían la base para decidirlo todo, hasta el café para tomarte a las cuatro de la tarde. Y así, sin tener que decidirse por nada, todo sería más fácil.

Pero eso no es libertad. Libertad es tener la capacidad de elegir una opción dolorosa en una situación complicada, no porque sea precisamente lo más cómodo sino porque es lo más necesario. Y eso duele. La libertad puede doler demasiado. Pero si no fuéramos libres, toda nuestra existencia sería una mentira.

Así que no tengas miedo de sufrir por tener la libertad de decidir algo doloroso. Más vale ser libres que pasar una vida atado a normas que solo existen en el pensamiento colectivo.

Tarde o temprano, te lo agradecerás a ti mismo.
___________________

Reflections III: Freedom & Punishment.

Freedom is life’s most precious gift and, at the same time, its worst punishment.

Freedom is not only to be able to do whatever you want, to say whatever you think, or to choose whatever you like the most. It is also to decide when things get difficult. If we were not free, everything would be easier: our entire life would revolve around some established rules that would conform the base upon which everything is decided, even the kind of coffee you drink at 4 p.m. And so, with nothing to decide for, everything would be just easier.

But that is not freedom. Freedom means to be able to choose a painful decision in a difficult situation, not precisely because it’s the most comfortable thing but because it’s the most necessary. And that hurts. Freedom can hurt immensely. But if we were not free, all our existence would be a lie.

So, don’t be afraid of suffering for having the freedom to choose something painful. It is worthier to be free than spending a life upon rules that only exist in the collective mind. 

Sooner or later, you’ll be thankful to yourself.

Microrrelatos I: Un campo de minas que explota en una lluvia de margaritas / Short stories I: A minefield exploding in a shower of daisies

– No temas mi vida, estoy contigo.
Y ella se relajó. Le abrazó, cerró los ojos y dejó volar su pensamiento. Sabía que le amaba. Gracias a él había aprendido que el amor es más que una reacción química: el amor es lo que queda cuando la química desaparece.
De repente, se sonrojó. El sonido de los pasos acercándose le recordó a aquel día cuando él corrió más rápido que nunca para agarrarla justo en el momento en el que se estaba cayendo. Y ahora que había tocado fondo y era hora de levantar cabeza de nuevo, ahí estaba él sujetando su mano y tirando de ella hacia arriba. Sí, eso es amor: cuando tu cuerpo ya ni siquiera te pertenece pero él sigue abrazando tus ideas con tanta ternura que podría hacer explotar un campo de minas en una lluvia de margaritas. En la vida, cómo muestras tu amor lo es todo.


Short stories I: A minefield exploding in a shower of daisies

– Don’t fear honey, I’m with you.
And she relaxed. She hugged him, closed her eyes and let her thoughts flow. She knew he loved her. Thanks to him she learnt that love is not just a chemical reaction: love is what remains when chemistry disappears.
Suddenly, she blushed. The sound of footsteps reminded her of that day when he ran faster than ever to catch her at that very moment she was falling down. And now that she had bottomed out and it was time to get up, he was there holding her hand and pulling her up. Yeah, that’s love: when your body doesn’t belong to you anymore but he’s still embracing your ideas with such tenderness that it could make a minefield explode in a shower of daisies. In life, how you show your love means everything.

Privacy Settings
We use cookies to enhance your experience while using our website. If you are using our Services via a browser you can restrict, block or remove cookies through your web browser settings. We also use content and scripts from third parties that may use tracking technologies. You can selectively provide your consent below to allow such third party embeds. For complete information about the cookies we use, data we collect and how we process them, please check our Privacy Policy
Youtube
Consent to display content from Youtube
Vimeo
Consent to display content from Vimeo
Google Maps
Consent to display content from Google