Esta noche muchos celebran el nacimiento de Jesús, otros celebran la llegada de Papá Noel. Es curioso, sea como fuere hemos hecho coincidir ambas tradiciones en el calendario y ambas, además, provienen del cristianismo. Todos conocemos la historia del Niño Jesús pero, ¿conoces la historia de Papá Noel?

Papá Noel en realidad sí que era padre, era un obispo cristiano llamado Nicolás que vivió en el siglo IV en la ciudad de Myra, Anatolia (lo que hoy es Turquía), hijo de una familia noble y acomodada. Siendo muy joven, la peste asoló el país y se llevó a sus padres. Nicolás, tomando conciencia tras la tragedia de lo efímero y la banalidad de lo material, decidió repartir sus bienes entre los pobres y se ordenó sacerdote. Era conocido por escabullirse de la iglesia para mezclarse entre los pobres y repartir bienes y comida, sobre todo en invierno cuando la existencia se hacía más dura con el frío azotando intensamente. Los textos lo describen como un hombre corpulento con una larga barba que defendía con vigor a los más vulnerables. Tanto es así que Licinio, en un decreto contra los cristianos, lo encarceló y le quemó la barba para hacerle perder su dignidad. El emperador Constantino lo liberaría más tarde y su barba se convirtió en un símbolo. Tal fue su labor que, tras su muerte, se convirtió en santo patrón de Grecia, Turquía y Rusia.

¿Cómo entonces llegó a convertirse en lo que conocemos hoy por Papá Noel?

Cuenta la historia que, en la ciudad donde vivía, había un hidalgo que había perdido toda su riqueza y temía que sus tres hijas tuvieran que prostituirse para poder salir adelante. El Padre Nicolás, para evitar esta tragedia, cogió una noche oro de la iglesia y entró a hurtadillas por la ventana de la casa del hidalgo. Viendo colgadas en la repisa de la chimenea las medias de las niñas secándose al calor de la lumbre, las llenó con el oro y las monedas y se marchó, salvando así a las tres hermanas de una vida de desgracias.

Y esa es la leyenda que ha sobrevivido en el tiempo gracias a los literatos que han ido contando y transformando esta historia de esperanza a lo largo de los siglos, llegando primero de Turquía a Holanda, donde San Nicolás se conocía como Sinterklaas.

En 1809, la leyenda llegó a Estados Unidos donde el escritor Washington Irving simplificó la pronunciación, transformando así el nombre en Santa Claus. Otros poetas contribuyeron más tarde a crear la leyenda del anciano de panza grande que viaja en trineo tirado por renos regalando juguetes, que simbolizan esos bienes que traen esperanza – y, por tanto, felicidad- a los pobres; y fue Coca-Cola la que no hace tantos años lo vistió de rojo para darle publicidad a su marca.

Hablando del rojo, ¿sabías que en su origen se representaba a San Nicolás de verde? Puede que ya lo supieras pero, ¿sabes por qué? Muy simple: el verde era (y sigue siendo) el color que usan los sacerdotes en el tiempo ordinario del calendario litúrgico, y simboliza la esperanza.

Ahora que ya sabes la historia, si esta noche celebras el Nacimiento de Cristo, quizás te alegre saber que esa versión pagana de Papá Noel en realidad era un sacerdote que propagaba el mensaje de Jesús. Si, por el contrario no profesas ninguna fe, quizás te reconforte esta historia y veas la Navidad con otros ojos más solidarios.

Que sirva, en todo caso, para recuperar el sentido de esta fecha que nos hemos empeñado en señalar en el calendario.

Feliz Navidad.

María Tudela

*Este Papá Noel tiene cara de oso polar para ampliar la colección “Profesiones Animales” . ¿Por qué un oso polar? Porque es grande, como las figuras que representan a San Nicolás, y porque el frío de la tierra donde habita representa el invierno mejor que nada. Siéntete libre de descargarla haciendo clic aquí y usarla como felicitación. Propaga la historia, reparte esperanza.