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oso disfrazado de papá noel

Feliz Navidad

Esta noche muchos celebran el nacimiento de Jesús, otros celebran la llegada de Papá Noel. Es curioso, sea como fuere hemos hecho coincidir ambas tradiciones en el calendario y ambas, además, provienen del cristianismo. Todos conocemos la historia del Niño Jesús pero, ¿conoces la historia de Papá Noel?

Papá Noel en realidad sí que era padre, era un obispo cristiano llamado Nicolás que vivió en el siglo IV en la ciudad de Myra, Anatolia (lo que hoy es Turquía), hijo de una familia noble y acomodada. Siendo muy joven, la peste asoló el país y se llevó a sus padres. Nicolás, tomando conciencia tras la tragedia de lo efímero y la banalidad de lo material, decidió repartir sus bienes entre los pobres y se ordenó sacerdote. Era conocido por escabullirse de la iglesia para mezclarse entre los pobres y repartir bienes y comida, sobre todo en invierno cuando la existencia se hacía más dura con el frío azotando intensamente. Los textos lo describen como un hombre corpulento con una larga barba que defendía con vigor a los más vulnerables. Tanto es así que Licinio, en un decreto contra los cristianos, lo encarceló y le quemó la barba para hacerle perder su dignidad. El emperador Constantino lo liberaría más tarde y su barba se convirtió en un símbolo. Tal fue su labor que, tras su muerte, se convirtió en santo patrón de Grecia, Turquía y Rusia.

¿Cómo entonces llegó a convertirse en lo que conocemos hoy por Papá Noel?

Cuenta la historia que, en la ciudad donde vivía, había un hidalgo que había perdido toda su riqueza y temía que sus tres hijas tuvieran que prostituirse para poder salir adelante. El Padre Nicolás, para evitar esta tragedia, cogió una noche oro de la iglesia y entró a hurtadillas por la ventana de la casa del hidalgo. Viendo colgadas en la repisa de la chimenea las medias de las niñas secándose al calor de la lumbre, las llenó con el oro y las monedas y se marchó, salvando así a las tres hermanas de una vida de desgracias.

Y esa es la leyenda que ha sobrevivido en el tiempo gracias a los literatos que han ido contando y transformando esta historia de esperanza a lo largo de los siglos, llegando primero de Turquía a Holanda, donde San Nicolás se conocía como Sinterklaas.

En 1809, la leyenda llegó a Estados Unidos donde el escritor Washington Irving simplificó la pronunciación, transformando así el nombre en Santa Claus. Otros poetas contribuyeron más tarde a crear la leyenda del anciano de panza grande que viaja en trineo tirado por renos regalando juguetes, que simbolizan esos bienes que traen esperanza – y, por tanto, felicidad- a los pobres; y fue Coca-Cola la que no hace tantos años lo vistió de rojo para darle publicidad a su marca.

Hablando del rojo, ¿sabías que en su origen se representaba a San Nicolás de verde? Puede que ya lo supieras pero, ¿sabes por qué? Muy simple: el verde era (y sigue siendo) el color que usan los sacerdotes en el tiempo ordinario del calendario litúrgico, y simboliza la esperanza.

Ahora que ya sabes la historia, si esta noche celebras el Nacimiento de Cristo, quizás te alegre saber que esa versión pagana de Papá Noel en realidad era un sacerdote que propagaba el mensaje de Jesús. Si, por el contrario no profesas ninguna fe, quizás te reconforte esta historia y veas la Navidad con otros ojos más solidarios.

Que sirva, en todo caso, para recuperar el sentido de esta fecha que nos hemos empeñado en señalar en el calendario.

Feliz Navidad.

María Tudela

*Este Papá Noel tiene cara de oso polar para ampliar la colección “Profesiones Animales” . ¿Por qué un oso polar? Porque es grande, como las figuras que representan a San Nicolás, y porque el frío de la tierra donde habita representa el invierno mejor que nada. Siéntete libre de descargarla haciendo clic aquí y usarla como felicitación. Propaga la historia, reparte esperanza.

Relatos IV: Anoche tuve una pesadilla.

Anoche tuve una pesadilla.

Exactamente la misma de la noche anterior.

Y de la anterior.

Pero anoche fue diferente:

anoche terminé riéndome de mi pesadilla.

Soy como una sombra consciente de mí misma que no llego a ser del todo yo, como en aquellos quirófanos donde los sometidos a cirugía flotan como fantasmas sobre las cabezas arremolinadas a su alrededor. Estoy en una sala oscura, tan oscura como un universo sin estrellas. Pero no tengo miedo, siento una extraña sensación reconfortante como si un terciopelo negro me abrazara por completo, siento su caricia suave rozándome la piel.

De repente, aparecen.

El terciopelo que me envolvía se desenrolla como una hoja de papel, se aleja flotando y allá al fondo veo un grupo de personas formando círculo.

También me veo a mí misma.

Soy una figura aparte y estoy muy alejada de ellos, dándoles la espalda.

Me doy la vuelta y me dirijo a ellos: quiero integrarme.

Se escucha el eco de mis pasos…

los alcanzo.

Me hago un hueco entre dos figuras, empujándoles a los lados. Intento mirarles las caras: algunas son figuras alargadas, con cabezas ovaladas, parecen alienígenas; otras son bajitas y rechonchas; otras tienen varias extremidades; veo un hombre con trompa de elefante y un ojo tres veces más grande que otro; veo otro hombre con un sombrero muy extraño, como de tela raída de colores muy chillones; una mujer tiene un bigote francés enorme y fuma pipa, su nariz y su bigote parecen una máscara de broma.

Los colores se entremezclan en el ambiente…

rojo,

amarillo,

naranja

….sobre el intenso negro del fondo. Flota en medio del círculo una translúcida serpentina amarilla y veo luces blancas que caen como copos de nieve y algodón.

De repente, una voz joven rompe el silencio abrumador lanzando una pregunta que me hace estremecer el corazón: “¿por qué estás aquí?

-Esto parece una reunión de alcohólicos anónimos. Siento vergüenza.-

Sin pensarlo, me escucho a mí misma decir: “porque me siento diferente”.

La voz, divertida, pregunta entonces: “¿quién de aquí se siente diferente?” Y rápidamente veo alzarse manos por doquier, una tras otra, como en una oleada; y escucho sus voces, todas a la vez y una tras otra, gritando:

”yo,
yo,

yo,

y yo,

¡y yo!”

Y entonces, pienso: “menuda gilipollez”. Y me río, me río mucho: yo soy la única que no está deforme aquí.

Micro relatos IX: Caballo Andaluz / Short Stories IX: Andalusian Horse

~ Caballo Andaluz ~

“Es mi nombre artístico, Paco Pérez no era llamativo y Flores ya está muy visto. También rapeo y hago danza contemporánea, pero lo que más vende es el tablao flamenco”. Artista polivalente, en su tiempo libre hace de guía turístico por el Barrio sevillano de Santa Cruz.

*Colección Profesiones Animales de María Tudela. Encuéntralas todas sin marca de agua en mi Instagram o en el hashtag #profesionesanimales 😉

*Además, visita la tienda para hacerte con sus versiones en láminas y pósters, camisetas, bolsas de algodón y mochilas.

~ Andalusian Horse ~

“That is my artistic name, Paco Perez was not catchy and we have already had enough Flores. I also rap and make contemporary dance but, truth said, the flamenco show sells itself” A multi-talented artist, during his free time he guides tourists around the Sevillian quarter of Santa Cruz.

*Animal Professions, Collection by María Tudela. Find them all without water mark on my Instagram or follow the hashtag #profesionesanimales

*You can also find their versions on prints, t-shirts, and cotton bags in my shop.

Diálogos III: Voy a montar en tiburón. / Dialogues III: I’m gonna ride a shark.

-Maía, voy a montar en tiburón. – Estamos en el baño, recién salidas de la ducha. Tenemos esa costumbre, ducharnos juntas. Llevamos toda la vida haciéndolo, como dos niñas, me temo que la palabra “pudor” no tiene cabida ni siquiera por esbozo en el diccionario de este idioma tan nuestro que tenemos. Esta nueva pesquisa de montar en tiburón me pilla totalmente desprevenida.

-¿Cómo? ¿Que vas a montar en tiburón? – Me sorprende de veras.

– Sí, le voy a poner una silla de montar y unas riendas, como un caballo. ¡Arre, tiburón, arre! – Me mira con los ojos abiertos como platos, llenos de entusiasmo, de vida; y, como esperando mi reacción, se queda inmóvil un momento para agitar de repente los brazos como si tuviera unas riendas entre las manos.

-Ajá. – Pongo cara de pensativa – ¿Y eso no es peligroso?

-Noooo…. – se ríe. – Con la silla de montar y las riendas, no pasa nada. – Cierra los ojos y sonríe mientras le seco el pelo con la toalla, como imaginando la situación.

– Hummm…. ¿Y cómo vas a encontrar el tiburón? – Aparta la toalla de su cabeza, y me mira muy fijamente:

– En la playa, Maía, ¡por Dios! – Se vuelve a echar la toalla a la cabeza.

-Aaahhh…. Claaaaro…. Qué cosas tengo… – No puedo evitar reírme. – Entonces, si vamos mañana a la playa, ¿podemos coger ahí un tiburón? ¿Tienes la silla y las riendas?

– ¡Claro! ¿Tú vienes?

– Esto…a mí me da un poco de miedo, eh… – Se le cambia el semblante, se pone muy seria. Se queda pensando por un momento, me parece que pase casi un minuto. Sigo secándole el resto del cuerpo.

– Venga Maía, no pasa nada, yo le digo “túmbate” y se tumba para que subas. – Suelto una carcajada.

– Ah, ¿sí? Como a Moka, le das la orden y obedece, ¿no?

– Claro, Maía, ¡Túmbate, Moka, túmbate! – Moka, que ha entrado en el baño muy disimuladamente y lleva lamiéndome el tobillo desde que salí de la ducha, se tumba. – ¡Muy bien! Ja,ja, ¡mira! ¡La cola se mueve! – se ríe. Se queda callada un momento mientras se coloca la camiseta grande de Bob Esponja que usa de pijama. – Entonces, Maía, ¿vamos a montar en tiburón?

– Hummm…. Yo la verdad es que prefiero… prefiero… ¡un unicornio!

– ¡Nightmare Moon! – Su personaje favorito de My Little Pony, asignada como mi centinela y salvadora personal por antonomasia, a la que recurre en cualquier ocasión que precise de un rescate; después de La Princesa Celestia, que es la suya propiamente auto-asignada. Y, para que conste, Nightmare Moon es única y exclusivamente para mi ayuda, disfrute y salvaguardia, y de nadie más. Porque lo dice ella, y punto.

– ¡Anda! ¡Claro! ¡Qué buena idea! Como vuela, ¿verdad? Así podemos ir las dos juntas por el mar – Yo ya me estoy imaginando la escena, en la playa de Valdelagrana, llena de domingueros con un color chamuscado algo parecido a la garrapiñada, un calor asfixiante y un buen gadita vendiendo camarones en cucurucho. Y ahí aparecemos nosotras, ella surcando las olas montada en un tiburón, en una silla de montar marrón atada al lomo gris del animal y sujetando unas riendas de cuero negro más largas que la línea del horizonte; y yo, volando a su lado encima de la alada unicornio azabache, Nightmare Moon, que se adelante al movimiento de las olas con esos enormes ojos azules, tan brillantes que parecen que uno esté viendo doble la Estrella Polar. Eso de ver doble me hace saltar el pensamiento a una imagen de Cruzcampo. Me apetece una cerveza. Me veo en un chiringuito con los pies en la arena. Nadie vende camarones en la playa de Valdelagrana, total, por soñar…

– Claro, yo en el tiburón y tú en Nightmare Moon. – Su voz me devuelve a la realidad del baño. Ya se ha colocado la camiseta gigante de Bob Esponja. Se ríe, y me dice: – Me encanta Bob Esponja.

– ¿Ah, sí?

– Sí, vive en una piña.

– ¡Anda! ¿En una piña? ¿Dónde?

– Debajo del mar.

– ¿Y se llama Bob Esponja, dices?

– Si.

– ¿Y tú sabes qué es una esponja?

– No, ¿qué?

– Eso con lo que te limpias el cuerpo en la ducha, eso suave de ahí – señalo una esponja que hay en el suelo de la ducha.

– ¿La esponja de mamá?

– Eso es.

– Puaj, qué asco. – Se sienta encima de la tapadera del váter para colocarse las zapatillas. Me mira fijamente mientras me pongo el pijama. – oye, Maía, entonces… ¿vamos a montar en tiburón?

– Bueno, vale. ¿Y cuándo vamos a hacer eso?

– Otro día. – Es tan obvio que puede hacerse cualquier día… No vamos a quitarnos ahora el pijama para ir a montar en tiburón, por favor, qué cosas tengo. Sale del baño mientras dice: – Maía, voy a ver Ahora Caigo. ¿Vienes?

– Claro, guárdame un sitio, no sea que me lo robe Moka…

*Aclaraciones:

      • Maía es como mi hermana me llama.
      • Moka es mi cachorro de Labrador Retriever, es negra como el café espresso del bueno de verdad y solo tiene 5 meses. Es un terremoto mimoso, no hay mejor descripción.
      • Nightmare Moon es un unicornio con alas negro, adorable, de la serie My Little Pony. Va un poco a lo loco por todas partes, pero es más buena que el pan. La Princesa Celestia es un pegaso blanco, creo que también unicornio, la hermana mayor de Nightmare Moon y princesa del reino de los ponys. Es la que corta el bacalao, para que nos entendamos.
      • La playa de Valdelagrana (una joya al sur de España) es muy conocida entre jerezanos, sevillanos y madrileños durante los meses de julio y agosto, evitada debido a ello por el resto de paisanos de la provincia de Cádiz; el resto del año desaparece milagrosamente del mapa y solo unos pocos afortunados consiguen atisbarla como por casualidad.
      • Creo que Bob Esponja no necesita presentación.
      • Ahora Caigo es un programa de televisión español (o simplemente una copia de algún programa de otro país) en el que la gente se cae por un agujero cuando no saben una respuesta a una pregunta, y un monstruo se los come; o eso dice mi hermana.

DIALOGUES III: I’M GONNA RIDE A SHARK

-Maía, I’m gonna ride a shark. – We are in the bathroom, we just took a bath. We have this custom of having a shower together since always, like two little girls. I’m afraid the word “shyness” has no place, not even the thought of it, in the dictionary of such a language that we share.

– What? Did you say that you’re gonna ride a shark? – It has taken me aback.

– Yes, I’m gonna place on it a riding saddle and some reins, like a horse. Gee up! Gee up! – She looks at me with her eyes wide open, lively full of enthusiasm; and, as if waiting for my reaction, she stands still, motionless, for a moment, to shake suddenly her arms as if she were holding some reins in her hands.

– Uh-huh – I put a “thinking face” on – But isn’t it dangerous?

– Noooo…. – She laughs.- With the riding saddle and the reins, it’s all right. – While I dry her hair with the towel, she closes her eyes and smiles, imagining the situation.

– Hmmm.. And how are you gonna find a shark? – She pushes the towel aside and stares at me:

– At the beach, Maia, of course! – She takes the towel again over her head.

– Of cooooouuuurse… What a fool am I! – I cannot help myself from laughing. – So, if we go tomorrow to the beach, can we get a shark there? Do you have the saddle and the reins?

– Of course! Are you coming?

– Hmm… I’m a bit scared, you know… – Her expression changes, her smile fades away. She stands thinking for a moment, it seems to me almost a minute while I keep drying the rest of her body.

– Come on, Maia, it’s gonna be alright, I’ll say to him “plas!” and he’ll lay down so you can get on. – I burst into laughter.

– Oh, really? Like Moka, you give him an order and he obeys, isn’t it?

– Of course, Maia. Plas! Moka, plas! – Moka, who’s entered the bathroom in a very quiet and discreet manner, and who’s been licking my ankle since I got out of the shower, lays down. – Very well! Ha,ha! Look! Her tail moves! – My sister laughs. Then, she shuts up for a moment while she puts on the big SpongeBob t-shirt that she wears as pyjamas.- So, Maia, are we gonna ride a shark?

– Hhmm… To be honest, I prefer… I prefer… an unicorn!

– Nightmare Moon! – Her favourite character in My Little Pony series, assigned by her as my personal guardian and saviour, to whom she turns at any occasion in which I may need to be rescued; after Princess Celestia, her rightfully assigned companion. And, for the record, Nightmare Moon is only and exclusively for my help, enjoyment and safeguarding, no one else’s. Just because she says so, and that’s it.

– What a good idea! Because she flies, right? So we can go together by the sea – I’m already imagining the scene, in Valdelagrana beach, full of tourists with a scorched colour like that of the caramelized peanuts, a suffocating heat and a good man from Cadiz selling prawns in paper cones. And there we show up, my sister cutting smoothly into waves riding a shark, sitting on a brown riding saddle tied to its grey back and holding a pair of black leather reins longer than the line of the horizon. And me, flying by her side on the jet black winged unicorn, Nightmare Moon, who gets ahead of the waves’ moves with those huge blue eyes, so bright that it seems as if you were seeing double the North Star. That of seeing double makes my mind jumps into an image of a Cruzcampo. I feel like having a beer. I picture myself in a beach bar with my feet touching the sand… Nobody sells prawns in Valdelagrana beach, who cares if I dream a bit…

– Yes, me with the shark and you with Nightmare Moon. – Her voice brings me back to the bathroom. She has already put the huge SpongeBob t-shirt on. She laughs, and says: – I love SpongeBob.

– Oh, really?

– Yes, he lives inside a pineapple.

– Wow, in a pineapple? Where?

– At the bottom of the sea.

– And his name is SpongeBob, you said?

– Yes.

– Do you know what a sponge is?

– No, what?

– That thing you use to clean your body when having a shower, that soft thing there – I point out to a sponge which lays at the shower floor.

– Mom’s sponge?

– That’s it.

– Yuck, disgusting. – She sits down over the toilet’s cover to put her shoes on. She stares at me while I put my pyjamas on. – Listen, Maia, so… are we gonna ride a shark?

– Alright, ok. When are we doing it?

– Another day. – It is so obvious that it can be done any day… We are not going to take our pyjamas off to go ride a shark now, of course. She gets out of the bathroom while saying: – Maia, I’m gonna watch “Fall now!”, are you coming?

– Yes, save a sit for me, just in case Moka wants to take it…

*Notes:

      • Maia is the way my sister pronounces my name.
      • Moka is my 5 months old Labrador retriever, she is as black as a good espresso, a real one. She is a cuddly earthquake, there is no better description.
      • Nightmare Moon is a winged black unicorn, adorable, from My Little Pony series. She goes around without rhyme or reason, but she is walking kindness. Princess Celestia is a white Pegasus, I think she is also a unicorn, Nightmare Moon’s big sister and princess of the kingdom of Equestria. She is the one who wears the trousers, so to say.
      • Valdelagrana beach (a jewel at the very south of Spain) is very well known among people from Jerez, Seville and Madrid during the months of July and August, reason why the rest of the people from the province of Cadiz avoid the place; the rest of the year it disappears miraculously from the map and only a few fortunate ones achieve to glimpse it by chance.
      • I think that SpongeBob needs no presentation.
      • “Fall Now!” is a Spanish TV show (or probably just a copy of another country’s TV show) in which people fall down through a hole when they don’t know the answer to a question, and a monster eats them; or so my sister says.

Diálogos II: Romea &; Julieto y el origen del amor. // Dialogues II: Romea &; Julieto and the origin of love.

– Romea: Hola, ¿Planeta Tierra?
Julieto: Sí, ¿con quién hablo?
Romea: Con Romea Buscalunas, busco a Julieto Principesso.
Julieto: Al habla Julieto. Dígame, ¿qué desea?
Anda, ¿es usted?
El mismo. Tutéame, por favor.
Bueno, Julieto, es que me han dicho que tenemos que introducir una nueva idea en La Tierra.
Ah, ¿sí? ¿De qué?
Mira, ¿tú conoces mi planeta?
No, ni idea.
Pues somos el planeta Nilopienses y somos los que llevamos toda la paranoia de la Tierra.
Ah. ¿Fuisteis vosotros los de la mitología griega?
Exacto.
¿Y los dioses romanos?
También.
¿Y Jesucristo?
Ya te digo, qué bien nos salió eso, paranoia colectiva durante más de 1500 años, sin precedentes.
¿Y Mahoma?
No, ese era el mismo Jesús, pero nosotros no tenemos culpa de que los humanos sean tontos y creen una copia del mismo personaje años más tarde. Una cosa es la creación de una idea y otra muy diferente la estupidez humana, son cosas distintas, de la segunda no nos hacemos responsables.
Ajá, ya veo. ¿Y la peste negra?
Eso fue una epidemia, Julieto, no una paranoia, aunque se armara la gorda igual. Lo de la caza de brujas, eso sí que fue cosa nuestra.
Entiendo.
Bueno, a lo que iba. Nuestro diseñador de paranoias está ideando un proyecto para enganchar a la gente.
Ajá, ¿cuál?
Pues mira, mandamos hace poco a un tal Shakespeare a la Tierra y resulta que se le da muy bien la lengua, ¿sabes? Que el tío no para de crear palabras y hemos dicho: ¿cómo podemos distraer a los humanos y que no piensen mucho? Ya sabes que, si piensan, igual les da por descubrirnos, ¿sabes? Y entonces la hemos pifiado porque no sabemos cómo lo hacen pero todo lo que descubren se lo cargan y, claro, nosotros aquí estamos muy bien.
Ya, claro, ¿y entonces…?
Pues nada, que hemos pensado en distraerles con amor. ¿Sabes lo que es el amor, Julieto?
La primera vez que lo escucho. ¿Qué es? ¿Eso se come?
Bueno, aquí lo comemos, sí, con un poquito de aceite y azúcar está delicioso. Pero no creo que los humanos puedan digerirlo, la verdad, así que vamos a enviarlo a La Tierra en forma de sentimiento.
Interesante. ¿En qué consiste?
Pues mira, es algo complicado… Te hace sentir en las nubes, el corazón se te acelera pero a la vez te hace sentir tranquilo. Es un poco raro. Te hace querer más, saber más, pero te aburre si obtienes demasiado; el misterio, esa es una de las claves del amor. También te hace estar distraído perdido y comportarte como un tonto. Y, ah, sí, piensas que podrías hacer cualquier cosa…
Un ilusorio, vaya, como una droga.
Exacto.
Pero no lo entiendo, ¿por qué alguien iba a sentirse así?
No por qué, Julieto, sino por quién.
Ah, entonces, es hacia otra persona, ¿sí?
Exacto. Es que a veces me explico fatal.
Lo de comportarse como un tonto… ¿de qué sirve? ¿Tiene alguna utilidad en concreto?
De nada, de qué carajo va a servir. Pero es eso, lo que te decía, es todo una táctica de distracción. Si le damos esto a los humanos, les tendremos bajo control.
¿Pero ese sentimiento dura mucho?
Bueno, eso depende. Podemos ir dándoles dosis. La versión que tenemos ahora está aún en modo beta y tendremos que ir haciendo cambios seguramente, ajustándola y perfeccionándola.
Ajá, ya veo. Bueno, ¿y qué pinto yo en todo esto?
Pues mira, Julieto, necesitamos que encuentres al Shakespeare este que te digo y le inspires para crear una historia de amor. Hemos analizado muy bien su persona y el tío es un crack, estamos seguros de que sus historias darán nombre a muchas paranoias humanas.
De acuerdo. Pues entonces necesito saber más sobre esto del amor.
Pues mira, es mucho más sencillo en realidad de lo que parece: a ver, se trata de contrastes, de opuestos, de relaciones ilógicas. Piensa en dos cosas que sean opuestas.
Hmmm… la nieve y el fuego.
Eso es.
Noche y día; sol y luna; blanco y negro.
Muy bien, muy bien.
¿Y qué hago con eso?
Pues haz lo mismo pero con sentimientos.
Paz y ansia.
¡Bravo!
Risa y llanto; alegría y dolor; incertidumbre y certeza.
Julieto, lo has pillado a la perfección. Pues eso es, una de cal y otra de arena.
Vale. Y tengo que hacer que Shakespeare lo entienda y que introduzca con ello una idea paranoide en los humanos.
Eso es, sabía que podíamos contar contigo.
Pues déjalo en mis manos. Ya lo estoy viendo: tragedia griega con tintes de romanticismo victoriano, verás qué explosión. De esto voy a sacar un melodrama para chuparse los dedos, pero se me ocurren otros ingredientes para ir añadiendo a la versión beta: un “ni contigo ni sin ti”, un “ahora sí, ahora no”, un “ahora que te he perdido te quiero”…
Che, para el carro, poco a poco, tampoco queremos que colapsen, ya iremos jugando con ellos… Si Jesucristo nos dio para 1600 años, con esto nos pasamos la eternidad, seguro.
Perfecto. Pues hala, ¿tienes el número del Shakespeare este?
Pero qué número ni qué leches; el siglo XXI te queda aún un poco lejos.
Ah, perdona, Romea, es que a veces me lío, ¿sabes? Esto de hablar por zapatilla es un poco confuso…


DIALOGUES II: ROMEA & JULIETO AND THE ORIGIN OF LOVE

Romea: Hello, planet Earth?
Julieto: Yes, who is it?
Romea: It’s Romea Moonseeker, I’m looking for Julieto Principesso .
Julieto: You found him. Tell me, what can I do for you?
Oh, is it you?
The very same.
Well, Julieto, I’ve been told to introduce a new concept in The Earth.
Oh, really? what about?
Do you know my planet?
No idea.
We are the planet Donoteventhinkofit and we are the ones in charge of paranoia on Earth.
Oh! So, were you guys those who spread the Greek mythology?
Exactly.
And the Roman gods?
Yes.
And Christ?
Oh, yes! What a good job we did on that one, more than 1500 years of collective paranoia, it’s been record-breaking!
And Mohammed?
No, that was the same Jesus, but we are not the ones to blame for human stupidity. If they are dumb and they create a copy of the same character years later, that’s not our fault. It is one thing to create an idea, and something very different to be stupid; we do not take responsibility for the second one.
I see. And the Black Death?
That was an epidemy, Julieto, not a paranoia, even though it went all out. The witch hunting, that was us.
Oh, ok, got it.
Well, as I was saying, our paranoia designer has come up with a project to engage people.
What is it about?
Well, we’ve just sent to Earth someone called Shakespeare and he’s ended up by being a language genius, this guys is all the time creating new words so we’ve thought: “how can we distract humans so they don’t think too much?” You know, if humans think maybe they’ll discover us, and then we’re screwed because – we don’t know how they do it – they ruin everything they touch; and, you know we are perfectly fine right now.
Yes, of course. So… ?
So we’ve thought to entertain them with love. Do you know what love is, Julieto?
Never heard of it, what is it for? Can you eat it?
Well,we eat it, yes, with a bit of sugar and olive oil it’s delicious. But we don’t think humans we’ll be able to digest it so we’re sending it to Earth as a concept.
Interesting. And how is it?
It’s a bit complicated… it makes you feel like you are in cloud-cuckoo-land, your heart speeds up but at the same time you feel a warm calm. It’s a bit weird. It makes you want more, know more, but it bores you to death if you get too much of it; mistery, Julieto, is one of the keys of love. It also diverts your attention from reality and makes you act like a fool. Oh, and it makes you think that you are able of anything.
An illusory drug?
Exactly.
But I don’t get it, why would someone feel like that?
For whom, you mean?
Oh, so it is towards someone else?
Exactly. I apologize, sometimes I don’t explain myself properly.
That thing about behaving like a fool… what is it for? Has it got any useful utility?
None, what the hell is it gonna be for? But as I said, it’s all diversionary tactics. If we give this to humans, we’ll have them under control.
But does this feeling last long?
Well, that depends. We will proceed step by step, giving them doses. The version we have now is still a beta test and we’ll certainly have to rearrange things.
Hmm, I see. And what do I have to do with all this?
Well, Julieto, we need you to find this Shakespeare i told you about and inspire him to write a story about love. We’ve analysed his character profoundly and he’s a genius, we can assure that his stories will make the name and fame for many human obsessions.
– Ok then, I need to know more about this thing called love.
Look, it’s easier that it seems: it’s all about contrasts, opposites, illogical relations. Think about two opposite things.
Hmmm…. snow and fire.
That’s it.
Day and night; the sun and the moon; black and white.
Very well, very well!
And what do I do with that?
The same thing but using feelings instead.
Harmony and anger.
Bravo!
Laughter and crying; joy and pain; uncertainty and certainty.
Julieto, you’ve got it perfectly well. Well, that’s it, the bitter with the sweet.
Ok. And now I have to make Shakespeare understand so he introduce with that a paranoid idea into humans.
That’s it, I knew we could count on you.
Well, leave it my hands. I’m already picturing it: a Greek tragedy with a touch of Victorian romanticism, you’ll see what a blast! I’m gonna yield a good melodrama out of it that will make your mouth water, but I’m coming up with some other ingredients to add to the beta version: one of “neither with you nor without you”, another of “not now, later”, one of “yes-no-yes-no”, another of “I love you now that I lost you”… 
Hey, command the ship! Step by step, we don’t want them to collapse right in the beginning, everything at its due time… If Jesus has lasted for 1600 years, we’ll spent eternity with this, I’m sure.
Perfect. Let’s do it! Do you have Shakespeare’s number?
Number!? Don’t speak nonsense! The 21st century is still a bit far from you, darling.
Oh, pardon me Romea, sometimes I get confused, you know? Talking by slipper is a bit disorienting…

Relatos II: Caperucita Roja

De un suburbio pobre de Sevilla, Natalia tiene 16 años y nunca le han contado un cuento. Su padre estaba más preocupado en gastarse el alcohol de la despensa y su madre, en huir de él. Siguiendo su ejemplo, Natalia cumple 2 años de sentencia en un centro para menores infractores.
Nunca en mi vida he visto unos ojos brillar tanto al escuchar Caperucita Roja:

Estábamos sentadas en el sofá de la sala que hace las veces de comedor y lugar de recreo. Las chicas acababan de comer y hacían tiempo esperando irse a sus dormitorios hasta que comenzaran las actividades de la tarde. Normalmente les dejaban ver un rato la televisión, pero ese día una de ellas se había puesto farruquita y todas pagaban el pato, así que ahí estábamos, niñas y monitoras, mirándonos las caras las unas a las otras, los segundos pasaban como eternidades… Rebeca, la menor de todas, me había pedido que la peinara, y yo con gusto acepté a explorar mis habilidades estilísticas. Entonces Natalia, que miraba fijamente cómo pasaban mis dedos a través de la potencial trenza de boxeadora, rompió el silencio dirigiéndose a mí:

– Candela, cuéntame argo.
– ¿Algo como qué?
– No sé, una historia.
– Una historia…. ¿de qué?
– No sé, un cuento, venga cuéntame un cuento.
-¿Un cuento? ¿En serio? – no me podía creer que una niña de 16 años me estuviera pidiendo que le contara un cuento.
– Que sí, en serio, es que estoy aburría. Venga, cuéntame un cuento,
– ¿Conoces el cuento de Caperucita Roja?
– No.
– ¿Cómo? ¿de verdad? – Puro cachondeo que se tiene que estar trayendo conmigo…
– Sí, de verdá, no lo conozco, venga ya, cuéntamelo
– No me puedo cr… – No, sus ojos no mienten, nunca le han contado el cuento de Caperucita Roja– vale, venga, Allá va. Érase una vez una niña pequeña, de unos 7 u 8 años, que vivía con su madre en una casita de un pueblo pequeño por ahí apartado de la mano de Dios, entre las montañas.
Tó lejo’.
– Eso es, mu lejo’ de to’, por allí no había na de na, na más que bosque.
– Y montaña’.
– Y montañas. Bueno pues a esa niña le llamaban Caperucita porque siempre llevaba una caperuza roja. ¿Sabes qué es una caperuza?
– Sí, un de eso con capucha, ¿no?
– Claro, como una capa de abrigo con capucha, eso es.
– Vale vale, ¿y qué le pasó?
– Pues resulta que la niña tenía una abuelita que vivía en otro pueblo, pero la abuela estaba muy mayor y necesitaba ayuda. Entonces la madre un día le preparó una cesta con comida y le dijo a Caperucita que se la llevara a la abuela. Ya ves tú, una niña tan pequeña…
– ¿Ella sola por ahí?
– Pues sí pero, ¿sabes qué pasa? Que como era un pueblo tan pequeño…
To’r mundo se conocía, ¿no?
Aaaaro, entonces no había peligro. El problema era que la abuela vivía muy lejos…
– Vaya tela con la abuela. Pero bueno si estaba malita no la iba a dejá tirá.
– Total, que la madre le pide que le lleve la comida, y allá va Caperucita por el bosque super feliz ella. Claro, una niña pequeña, ¿qué va a hacer? Pues ella por el bosque cantando, lalalala… y parándose a oler las flores y “¡ay mira qué animalito más bonito!”
mona la niña. – se ríe, con una carcajada tan tierna que me estremezco.
– A todo esto que un lobo va pasando por allí y la ve, y piensa: “uy, una niña tan chica por aquí…” Y claro, el lobo pensó: “esta es la mía”. Entonces se acercó a Caperucita. Ah, pero escucha, que es que antes la madre le había dicho a Caperucita que no hablara con nadie, que fuera directa a la casa de la abuela sin hablar con extraños.
Aro aro, normá, si era tó shica.
– Pero claro a ver, es una niña, ¿tú te crees que un niño pequeño se le acerca alguien a hablarle y no le va a hablar? Pues claro que sí.
– Anda – Natalia se lleva las manos a la cabeza – ¡y ahora va y le habla al lobo!
– Exactamente, el lobo se le acerca y le dice: “oye niña, ¿tú qué haces por aquí solita?” Y Caperucita le dijo: “pues voy a llevarle comida a mi abuela”, y el lobo le preguntó: “¿y dónde vive tu abuela?” Y Caperucita le dijo que vivía en el pueblo al otro lado del bosque. Vamos, tan inocente era que le dijo hasta la casa donde vivía. Entonces el lobo, que era mu listo, le dijo que él sabía un atajo para llegar allí y le indicó que fuera por un camino. La niña le creyó y por allá que se fue. Pero era mentira.
– Anda, ¡qué diseh!
– Sí, sí, era mentira, en realidad le indicó un camino que era mucho más largo y él se fue por el atajo. Cuando llegó a la casa de la abuela, se la comió de un trago y se metió en la cama con la idea de hacerse pasar por la abuela.
– ¡Qué diseh! To loco er lobo.
– Pffff ya ves. Total que la niña sin sospechar nada, tan tranquila ella oliendo las flores del campo… En fin, que llega a casa de la abuela y llama al timbre:

-¿Quién eeees….? – “Uuuuy”… – piensa Caperucita – “qué voz más rara tiene mi abuelita… sí que está mala, sí, está cogidísima”.
-Abuelita, soy yo.
-Pasa hija, pasa, estoy en la cama- “Uuufff pero mal que está eh, vaya voz más ronca que tiene”.- Total que entra Caperucita, va a la cocina, deja la cestita que pesaba una jartá con tanto tarro mermelada y va al cuarto. Y cuando se acerca, le ve unos ojos enormes, rojos, hinchados…
– Uy abuelita por dió, qué mala cara tienes, tienes los ojos rojos, te los veo hinchados, qué grandes son…
– Son para verte mejor, cariño…
– Uy abuela por dios pero qué orejas más grandes tienes…
– Son para oírte mejor…
– No te estarás quedando sorda, ¿¡ no, ABUELA!? Oye pero y esa nariz… uy abuelita, sí que tienes que tener mocos, ¡qué nariz tan grande!
– Es para olerte mejor…
– Uy abuela, cómo te huele el aliento con esa boca tan grande…
– ¡Es para comerte mejor!

En esto que me abalanzo sobre Natalia quien, completamente absorta en la historia, se asusta y da un respingo gritando: “¡Ay Candela, por dio, que me asuhtah!” No tengo más remedio que reírme y ella, aún con la mano en el corazón, me pregunta:
– Pero bueno y qué pasa, ¿que se come a la niña?
– Digo, de un bocao. Pero claro, resulta que un cazador que acababa de llegar a casa y que vivía cerca había oído los gritos de la niña y había ido corriendo hacia allí. Fíjate, casualidades de la vida. Y cuando vio al lobo allí le plantó un tiro en la cabeza y le rajó de arriba abajo, y salieron Caperucita y su abuela de la barriga del lobo, ahí to llenas de sangre y tripas… uuggg qué asco más grande.
Ya ve’, ya ve’, y el lobo ahí to reventao, ¿no?
Aaaaro, reventaísimo.
– Ya ve…¡ja! ira el lobo…. ¡a tomá por culo el lobo!
– Y colorín colorado, este cuento se ha acabado.

– ¡Ay! ¿Ya? ¡Noooooo…! Cuéntame otro…
– ¿Otro?
– Venga, porfi…

Poesía IV: cUento.

– No hay suficiente horizonte para perderse…
– ¿Y a mí qué? – me pregunta el bolígrafo.
– A ti nada, porque esto no viene a cuento…
– Cuento.
– Sí, eso es lo que tengo, cuento.
– ¡Escribe un cuento!
– ¿Y qué te cuento?
– Algo que no te ronde el pensamiento.
– Entonces, miento.
– Deja de pensarle y empieza a mirar a los ojos a quien tienes delante.
– Un moreno por otro.
– ¡Cuento!
– No hay más cuento que el que yo siento.
– Pues eso solo tiene un efecto.
– ¿Cuál?
– Que se te nuble el pensamiento.
– ¿Y qué hago?
– Gástame. Haz garabatos con mi tinta, dibújame una sonrisa, píntame un mundo de locura y desparpajo, como un cuadro de Dalí. No pienses en él, piensa en ti. Piensa en mí.
– ¿Y para eso quieres un cuento?
– No hay más cuento que el que tú quieras vivir.

Y así, me surgieron los planes de pintar en la luna lunares….

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