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Relatos VI: Feliz no-cumpleaños / Stories VI: Happy non-birthday

Feliz no-cumpleaños.

Ayer enterramos a mi abuela.
Cuando iba camino a su casa temprano en la mañana, vi en un kiosko un libro de Antonio Machado, lo cogí y lo abrí por una página cualquiera. El poema decía algo así como “hoy te he visto cogerme de la mano y llevarme por la blanca vereda de la esperanza”… Y pensé que no era casualidad haber visto ese libro en ese kiosko en ese momento y encontrar justo ese poema de buenas a primeras. Las casualidades no existen.

Fui la última en despedirme por última vez,  antes de llevarla a la iglesia: “Felicidades, abuela, por toda una vida.” Le susurré al oído. Ayer también era su cumpleaños, el sacerdote tuvo el detalle de mencionarlo en la misa.

Después del funeral, me llevé a mi primo pequeño al Parque de los Príncipes, el parque de mi infancia. Él, mi primo, tiene 4 años. En realidad es el hijo de una prima mía pero no conozco el término para ese parentesco. Me da igual: él no tiene término, él es Andrés.

– ¿Sabes que hoy es un día especial? – le pregunto.
– ¿Por qué? – pienso en los últimos meses, en los últimos días, en la tormenta, en ella, en la calma, en el cementerio y toda la familia allí… le miro a los ojos y me embriaga su sencillez. Qué fácil parece todo de repente, el fin y el principio, todo a la vez. Respondo:
– Porque es mi cumpleaños
– ¿Y cuántos cumples?
– ¡Adivina!
– Hmm… ¡100! – qué maravilla, podría ser cierto, quién sabe cuántas vidas llevo dentro.
– ¿Compramos gusanitos?
– ¡¡Sí!! – su entusiasmo contagia; con una sonrisa completa su frase, como constatando el día – Porque hoy es un día especial.

Sí, lo era. También era el cumpleaños de mi abuela, su bisabuela; y su entierro. Qué poético. ¿Lo he dicho ya?

Compramos gusanitos y llegamos al parque. Andrés miraba el verde de los árboles, el movimiento de los columpios, las fuentes de piedra… Todo le maravillaba. Nos sentamos en un banco al sol a comernos los gusanitos.
– María, ¿por qué los bancos son verdes?
– Pues creo que los han pintado así para que hagan conjunto con el parque. Porque mira, Andrés, ¿de qué color es el césped, y los arbustos, y los árboles?
– ¡Verde! Aaaaaaaaaahhhh…. – abre los ojos entusiasmado – ¡Claro! ¡Para que tengan el mismo color que los árboles! ¡Qué bonito!
– ¿Verdad que sí?
Coge 4 hojas del suelo, y me pregunta:
– María, ¿por qué una hoja es verde, otra amarilla, otra marrón, y otra marrón más oscura?
– Pues creo que es porque se han caído en momentos diferentes y entonces algunas son más viejas que otras.
– Oohh…. entiendo… como ese árbol de ahí que es más pequeñito, ¿verdad? Cuando crezca, también se le caerán hojas marrones – Asiento, sonriendo, ha comprendido perfectamente en un momento con 4 hojas que la vida nace, crece, y se va. Entonces, se acerca a un arbusto- ¡Y mira las flores! ¡Blancas, amarillas, rosa! ¡Mira qué bonitas! – Me trae una, muy pequeñita, y con mucho mucho cuidado la posa en la palma de mi mano y dice:
– ¡Qué delicada es! – ¿De verdad tú tienes 4 años, Andrés? Creo que él también podría tener 100. Se sienta a mi lado de nuevo, cogiendo gusanitos del paquete, ahora dice que es una ardilla y se coloca los gusanitos de colmillos. Vuelven los 4 años como una ola a azotarme de alegría.
– ¿Escuchas los pájaros? – Preguntamos a la vez. Nos reímos.
– Sí, qué bonito, ¿verdad, María? Me gustan. – Sigue comiendo gusanitos, buscando los pájaros con la mirada.
– Vamos a dar un paseo, te voy a enseñar mi árbol favorito.
Llegamos, es un árbol de caucho de raíces gigantes que solía trepar cuando era pequeña.
– ¡Es el árbol más grande del mundo! – exclama, lanzándose hacia él. Entre saltos por las raíces encuentra una mariquita, quiere llevarla a casa y regalársela a mamá.

En el camino de vuelta, le digo que me voy a comer su comida y me contesta que se va a comer mi sol.
-¿Ah, sí? ¿Y a qué sabe el sol?
-¡A pera!
– ¿Ah sí? ¡Qué rico! ¡Voy a probarlo! – Y, justo antes de entrar, nos paramos en mitad de la calle, levantamos la cabeza al sol y lo saboreamos.

Una extraña sensación agridulce de calor con sabor a pera me acompañó el resto del día.

Mi abuela no llegó a los 100, pero casi. Entre su vida y las vidas que nacieron de ella sumamos más de mil años. ¡Habrá que celebrarlos!

Qué poética es nuestra existencia, aunque algunos no lo vean. Hay explosiones de música y colores por todas partes, empezando dentro de nosotros mismos. A partir de ahora, celebraré todos y cada uno de mis no-cumpleaños, porque la vida hay que celebrarla siempre, aunque a veces duela; y oler las flores y regalar mariquitas y preguntar por qué y maravillarse con los colores de las hojas. Empezaré hoy, dando las gracias:
– por existir,
– por la familia,
– por tod@s aquell@s que han decidido quedarse a mi lado por elección propia,
– a tod@s aquell@s que han cuidado de mi abuela especialmente en los últimos meses, incondicionalmente,
–  y a tod@s aquell@s que ayer dedicaron un momento a felicitarme. Porque quizás ellos no lo sabían, pero precisamente ayer me llegó más que nunca saber que me regalaron un poquito de su tiempo.

[Ah, el tiempo…]

Y tú, ¿te has parado ya a saborear el sol?

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Stories VI: Happy non-birthday

Happy non-birthday.

Yesterday we buried my grandma. When I was walking to her house soon in the morning, I saw in a kiosk a poem’s book by Antonio Machado, I took it and opened it on just any page. The poem said something like this: “today I saw you taking my hand and taking me through the white path of hope…” And so I thought that it could not be a casualty to have seen that book at that exact moment and to have found that poem just by chance. Casualties don’t exist.

I was the last one to say goodbye for the last time, before taking her to the church: “Congratulations, grandma, for a whole life” , I whispered in her ears. Yesterday it was her birthday too, the priest was nice to mention it during the mass.

After the funeral, I took my younger cousin to the park where I spent my childhood. He, my cousin, is 4 years old. Actually, he is the son of a cousin of mine but I don’t know the term for this relation. I don’t care, he doesn’t need a term, he is Andres.

– Do you know that today is a special day?- I ask him.

-Why? – I think about the last months, the last days, about the storm, about her, about the calmness, about the cemetery and all the family there… I look at him in the eyes and his simplicity filled me with joy. How easy seems everything in a sudden! The end and the beginning, all at once. I answer:

– Because today is my birthday.

– And how old are you now?

– Guess it.

– Hhmm… 100! – what a wonderful reply, it could be true, who knows how many lives I live inside.

– What if we buy some popcorns?

– Yes! – his enthusiasm is contagious. He finishes his sentence with a huge smile, as if confirming the relevance of the event – because today is a special day.

Yes, it was indeed. It was also my grandma’s birthday, her great grandma; and her funeral. So poetic… have I said it yet?

We bought popcorns and arrived to the park. Andres stared at the green colors of the trees, the movement of the swings in the playground, the stone fountains… Everything delighted him. We sat down on a bench under the sun to eat the popcorns.

– Maria, why are the benches green?

– Well, I think they have painted them that way so they fit with the park. Because…look, Andres, what color is the grass, and the bushes, and the trees?

– Green! Aaaaaahhhh!! – he opened his eyes enthusiastically- of course! So they have the same colors of the trees! What a nice idea!

– Nice, isn’t it?

He grabs 4 leaves from the ground and asks me:

– Maria, why is this leaf green, this other one yellow, the other one brown and the other one even brownner?

– Well, I think it’s because they fell in different moments so some of them are older than the others.

-Oohh… I see… like that little tree over there, right? When it grows older, brown leaves will fall from it too – I nod, smiling; he has perfectly understood in a moment and with only 4 leaves that life is born, grows old, and goes away. Then, he approaches a bush: – look these flowers! White, yellow, rose! Look how beautiful they are! – he brings to me one flower, a very small one, and very carefully he places it over my hand palm, saying:

– How delicate she is! – Are you really 4 years old, Andres? I think he could be 100 as well. He sits down by my side again, taking popcorns from the bucket, now he says he is a squirrel and he puts some popcorns as canines. His 4 years of life come back in a sudden wave to lashed me with his joy.

– Do you hear the birds? – we ask at the same time. We laugh.

– Yes, how nice, isn’t it, Maria? I like them. – He keeps eating popcorn, looking for the birds with his glance.

– Let’s go for a walk, I’ll show you my favourite tree.

We reach the place: it’s a gigantic rubber tree that I used to climbed when I was a little girl.

– It’s the biggest tree in the world!!- he exclaims, and he runs towards it. While jumping among its roots, he finds a ladybug and he wants to take it home as a present for his mom.

On our way back, I tell him that I’m gonna eat his food and he replies that he’s going to eat my Sun.

– Oh, and what does it taste like?

– Like pear!

– Really? So yummy! Let me taste it!- And, just before we go inside the house, we stop in the middle of the street with our heads up to the Sun, and we taste it.

A strange bittersweet warm sensation with a pear like taste stood with me the rest of the day.

My grandmother didn’t live 100 years, but almost. With her life and the lives that were born from her we sum more than 1000 years. We should celebrate them!

What a poetic existence that we live, even though many don’t see it that way. There are color and music explosions everywhere, starting inside ourselves. From now on, I’m going to celebrate every single one of my non-birthdays because we must celebrate life always, even though sometimes it hurts; and we must smell the flowers and give ladybugs as gifts and ask why and be delighted with the colors of the leaves. I’m going to start today, being grateful:

– for existing,

– for family,

– for all those who have decided to stay by my side by choice,

– to those who have taken care of my grandmother, specially during the last months, unconditionally,

– and to all those who took a moment yesterday to wish me a happy birthday, because maybe they didn’t know but precisely yesterday it moved me more than ever to know that they gave me a little bit of their time.

[Oh, time…]

And you, have you stopped to taste the Sun yet?

dos manos entrelazadas

Cómo explicar… I: Te quiero. / Come spiegare… I: Ti amo.

Te quiero sin quererlo, sin buscarlo, sin haberlo imaginado, como se ama al mar y se siente al viento. Como se admira un volcán y se respeta al trueno.

Te quiero sin pensarlo, sin comerlo ni beberlo, sin pretensiones ni aspiraciones, sin víctimas ni cuestiones ni miedos ni falacias ni falsos credos atribuidos a manchas de tinta pasada en el diario roto de tu infancia. Te quiero con todas las letras de tu alfabeto interno, incluso las que no están en mi idioma. Con todos los puntos y comas, con todos los espacios, los tachones, los borrones, los paréntesis y los puntos y finales. Te quiero con todos tus amantes, tus desamores, tus afectos, tus pasiones, tus batallas, tus fatigas, tus frustraciones, tus Excalibures, tus Minotauros y tus barcos de papel. No quitaría ni uno solo, ni uno. Y te doy las gracias por haber pasado por cada uno de ellos, por cada nimio detalle que haya atravesado aunque uno solo fuera de los poros de tu piel, y por haberlos digerido con tal porte que hoy me hacen quererte de esta suerte.

Te quiero fuerte -como el café-, intensa -como el sol andaluz-, pausada -como las dunas- y descaradamente -como los niños-. Te quiero sin berridos, sin palabras insulsas ni gestos resentidos. Sin peros.

Te quiero sin más, como se ama a una mirada, como se esparcen las alas del mirlo al echar a volar, sin más. Sin alarmas ni sobresaltos, desaprendiendo todo lo que creía entender para comprenderte en cada recoveco de tu existencia.

Te quiero porque contigo lo aprendido no sirve de nada y lo nuevo se vuelve obsoleto en un microsegundo de besos.

Te quiero, sin miramientos.

Te quiero, como si nada.

COME SPIEGARE… TI AMO.

Ti amo senza volerlo, senza cercarlo, senza averlo immaginato, come si ama il mare e si sente il vento. Come si ammira un vulcano e si rispetta al tuono.

Ti amo senza pensarlo, senza perché, senza pretese né aspirazioni, senza vittime o problemi o paure o fallacie o false credenze attribuite alle macchie d’inchiostro sul diario rotto della tua infanzia. Ti amo con tutte le lettere del tuo alfabeto interiore, anche quelle che non esistono nella mia lingua. Con tutti i punti e le virgole, con tutti gli spazi, le correzioni, le cancellature, le parentesi, i punti e i punti finali. Ti amo con tutti i tuoi amanti, il tuo cuore spezzato, i tuoi affetti, le tue passioni, le tue battaglie, le tue avversità, le tue frustrazioni, le tue Excalibur, i tuoi Minotauri e le tue barchette di carta. Non toglierei niente nemmeno uno. E ti ringrazio per aver vissuto ogni attimo, per ogni minimo dettaglio che abbia attraversato anche se solo uno fosse dei pori della tua pelle, e per aver sopportato con una dimensione tale che oggi mi fa amarti in questo modo.

Ti amo forte – come il caffè -, intenso – come il sole di Andalusia-, in calma – come le dune – apertamente – come i bambini -. Ti amo senza urlare, senza parole insulse o gesti risentiti. Senza scuse.

Ti amo e basta, come si ama uno sguardo, come si aprono le ali del merlo quando prendono il volo, semplicemente così. Niente allarmi né spaventi, disimparando tutto ciò che pensavo di aver capito per capirti in ogni angolo della tua esistenza.
Ti amo perché con te quello che ho imparato è inutile e il nuovo diventa obsoleto in un microsecondo di baci.

Ti amo, senza riguardo.

Ti amo, come se niente fosse.

 
 

Puente de San Francisco en un anochecer

Reflexiones VI: Viajar. / Reflections VI: Travelling.

Viajar es hacerse uno con la naturaleza y, al mismo tiempo, fundirse con el hierro de los ladrillos de las ciudades. Viajar es romper la jerarquía de tu bagaje cultural para reconstruirla con el samblaje  de gente y culturas que jamás podrías haber imaginado que existieran. Viajar es descubrir lo que ya sabías, y abrazarse al caos de lo desconocido como quien abraza a un viejo amigo. Viajar es huir del pasado y volver a empezar. Viajar es experimentar con el tiempo, que nada y todo te importe, sentir el camino y querer regresar. Viajar es encontrarse a uno mismo en cualquier lugar.

Reflections VI: Travelling.

Travelling is to become one with nature, melting with the iron bricks of the city at once. To break up with the cultural hierarchy of your background, rebuilding it with the packaging of people you could have never imagined they existed. To discover what you already knew, embracing the chaos of the uncanny like if you were hugging an old friend. To run away from the past, beginning again. To experiment with time, feeling that nothing and everything matters. To sense the change, longing for the return. To find oneself at any place.

Una escalera en la arena que sube al cielo estrellado

Versos Libres IV: Arena y estrellas. // Free verse IV: Sand and stars.

Sentado a la orilla del Mediterráneo,  te preguntas qué son las estrellas y por qué no puedes alcanzarlas.Mientras tanto, la arena te golpea en la cara, inconsciente, nerviosa. El viento es fuerte y ella revolotea a tu alrededor, despeinándote, colándose en las entretelas de tu ropa, haciéndose dueña de los recovecos de tu pensamiento.
Y tú, mientras, te preguntas por qué tu escalera, esa de madera que construiste con tanto esfuerzo, no es útil para subir a las estrellas. ¿Por qué el último escalón acaba siempre en el aire?

….¿Es que no te das cuenta de que las estrellas son inalcanzables y que ni siquiera los astronautas pueden tocarlas… porque arden?…

Y, mientras tu mirada deambula por el horizonte, la arena sigue azotándote. La arena… que es como las mismas estrellas que ahora observas. No puedes sostenerla: se escapa entre tus dedos, vuela… Y a la vez está tan cerca… Puede acariciarte o hacerte cosquillas y hacer que sea un placer sentirla. O puede incordiarte, escocerte, y hacer que la odies. Y, incluso si guardas un puñado de arena en un tarro, nunca podrás poseer las toneladas y toneladas que aguardan en los desiertos, en las playas, en el fondo de los océanos. Nadie puede alcanzar las estrellas, nadie puede poseer la arena.
Una escalera y un tarro no son suficientes.

Pero si yo encuentro en tus ojos la profundidad del mar, ¿por qué no podrías tú contemplar las estrellas reflejadas en  los míos? ¿O sentir la arena en mi piel? Al fin y al cabo, ¿acaso no estamos hechos de polvo de estrellas?

*Si te interesa, puedes conseguir la lámina que acompaña esta entrada en este enlace.

Free verse IV: Sand and stars.

Sat by the Mediterranean seashore, you wonder what are the stars and why you can’t reach them. Meanwhile, the sand beats your face, unconscious, nervous… The wind is strong and she revolves around messing your hair, slipping through your clothes, taking over the nooks of your thought. And you, in the meantime, wonder why your ladder, that wooden ladder you built with such a big effort, is not useful to reach the stars: why does the last step always end in the air?

…. Don’t you realize that they are unreachable and that not even the astronauts can touch them… because they burn…?

And while your glance wanders through the horizon, the sand keeps beating you. The sand… which is like the very same stars that you glance. You cannot hold her: she sneaks through your fingers, she flies… But she is so close… She can caress or tickle you and make it a pleasure to feel her. Or she can bother you, sting you and make you hate her. And, even though you keep a handful of sand in a jar, you could not ever possess the tonnes and tonnes that await in the desserts, in the beaches, in the bottom of the oceans…
No one can reach the stars, no one can possess the sand.
A ladder and a jar are not enough.

But if I find in your eyes the deepness of the sea, why couldn’t you in mines see the stars reflected? Or feel the sand in my skin? At the end, aren’t we star dust?

*If you are interested, you may find the printing of this post following this link.

Ilustración de una mujer joven pelirroja de ojos verdes que sonríe

Reflexiones V: Equilibrio. // Reflections V: Balance.

El equilibrio es aquello que consigues cuando en la balanza pesan tanto las tormentas como los momentos de calma.
Es esa línea danzarina que serpentea traviesa en el borde entre el más absoluto caos y el orden extremo.
Es aquello que sientes cuando miras a los ojos a un viejo amigo.

Equilibrio es una cerveza a las ocho de la tarde en una terraza, con unas aceitunas y una servilleta de homenaje al Vaporcito en un lluvioso domingo de primavera.
Es un vaso de agua tras una copa de vino. Una sonrisa cruzada en el autobús. Un paseo en la medianoche de un ajetreado lunes. Unos ojos negros comiéndose a suspiros a otros oliva.

Es una tormenta de verano y un te quiero sollozando; una caricia que se escapa sin pensarlo; y un escalofrío placentero.
Equilibrio es reconocer que te equivocaste y obtener por respuesta una sonrisa.
Equilibrio es cuando sobran las palabras.
Es ese espontáneo regocijo que se siente cuando ese alguien se quita las lentillas y te dice: “nunca me habías visto con gafas, ¿verdad?”
Equilibrio es descubrir el misterio y que surja otro acertijo.
Equilibrio es que alguien responda tu pregunta con una canción.
Equilibrio es saberse entero después de haberse roto por completo.

Somos ensayo y error constante. Eso es el equilibrio. Nosotros somos el equilibrio.

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REFLECTIONS V: BALANCE

Balance is what you get when the storm and the quietness weight the same.
It is the dancing line which meanders naughtily in the border between the absolute chaos and the extreme order.
It is what you feel when looking at the eyes of an old friend.
Balance is a 8 p.m beer in a terrace, at any rainy Sunday of Spring, with some olives and a handkerchief in honor to El Vaporcito.
It is a glass of water after a glass of wine. A exchanged smile in the bus. A walk in the midnight of a busy Monday. A pair of olive eyes been devoured by the sigh of other black ones.
It is a summer storm and a crying “I love you “; a spontaneous caress given without thought; and a pleasant shiver.
Balance is to ask for forgiveness and to be answered with a smile.
Balance is when there is no need to say anything.
It is the sudden delight felt when someone takes off the contact lens and says: “you’ve never seen me with glasses, right?”
Balance is to uncover the mystery and let another riddle rise up.
Balance is when someone answers your question with a song.
Balance is to know that you are complete after having been broken entirely.

We are a constant trial-and-error. That is the balance. We are the balance.

Reflexiones IV: El amor. // Reflections IV: Love.

¿Qué es el amor?

Cometemos el error de pensar que, cuando estamos destinados a conocer a alguien –¿estamos destinados a conocer a ALGUIEN?– es para estar en una relación romántica. ¿No podemos estar destinados a conocernos porque nuestras almas se buscan y se encuentran para hacerse crecer mutuamente? Tendemos a idealizar el amor como la única manera de estar con la persona que amamos, como si el verbo amar fuera solo posible por, para y entre dos personas en relación exclusiva de reciprocidad absoluta.

Cometemos el error de encorsetarlo (al amor), de hacer de él un molde y esperar que cumpla una serie de características y que suba hasta un determinado volumen, con una temperatura controlada y un tiempo determinado.

El amor es mucho más que eso, es mucho más grande que nuestro poder para controlarlo –ah, ¿pero es que acaso tenemos algún poder sobre él?-. ¿Cómo podemos pretender centrar toda nuestra energía en una sola persona? ¿Y cómo podemos exigirle no solo a esa persona sino a la vida misma –¡¡a la vida!!– que esa concentración de energía y atención sea correspondida y, encima, no solo para siempre –¡¡para siempre!!– sino, además, única y exclusivamente en una relación de dos, de manera recíproca y exclusiva, sin opción si quiera a pensar que exista otra posibilidad?

El amor no entiende el egoísmo en que nos encerramos y nos empeñamos en creer que “TIENE QUE SER ASÍ”. El amor no puede encorsetarse, no entiende de límites, no comprende las fronteras, las atraviesa como un fantasma que ni si quiera se percata de que están ahí esos muros que nos levantamos nosotros mismos.

El amor es tan grande que te trasciende, manejándote como quiere sin importarle tus prejuicios ni tus falsos conocimientos –eso que tienes que aprender a desaprender– y te pone delante a diferentes personas para que experimentes cuantas puedas de todas sus facetas: una madre, un padre, un hijo, un hermano mayor y otro pequeño, un abuelo, un primo, un maestro, un amigo, un primer beso, un segundo, un quinto ya acostumbrado a besar;  hasta un último que sabe a primero cada vez que lo das. Y es también una mascota, una guitarra, el mar, la arena, una mano desinteresada que te ayuda cuando andas desamparado para tornarse entonces en ángel guardián…

Y esta, creo, es la función del amor porque, ¿qué hace si no un padre, un hermano, un abuelo, un amigo, un perro, una melodía o la misma primavera sino velar nuestro camino, amparándonos –protegiéndonos– como guardianes de nuestra dicha y nuestra propia inseguridad? Porque, cuando amamos y nos sentimos amados, crecemos en estima, sentimos una cándida alegría que nos completa – nos llena– y nos envalentona para hacer frente a la realidad que nos abruma. Cada uno en la manera y medida que le corresponde, abriéndose así en abanico las diferentes manifestaciones del amor. Y, tanto es así, que podemos enamorarnos con solo una mirada o con el roce de unos dedos en nuestra piel –y no hablo del amor romántico-.

Y, ¿qué hacemos entonces cuando creíamos que estábamos destinados a conocer a una persona, cuando por un momento pensábamos que aquel sería nuestro único amor para luego descubrir que las circunstancias no son las que deseábamos que fueran y sentimos que la otra persona ha cortado el hilo que nos unía…?

Entonces, nos sentimos rotos y creemos ver en las manos del otro las tijeras que cortaron aquel hilo rojo y, sin pararnos por un momento a pensarlo, rechazamos inmediatamente la idea de que exista alguna otra –cualquier otra– relación con esa persona, nos damos la vuelta y nos marchamos, sin ver que estamos rodeados de hilos que se entrelazan, balanceándose en la brisa propia que emanamos, yendo por distintos caminos, enlazándonos con cientos de almas; y sin ver tampoco que esa persona a la que le pintamos unas tijeras en las manos solo estaba intentando deshacer un enredo que se había formado con tanto hilo.

Cometemos el error de creer que solo hay un hilo que nos une y, por lo tanto, solo habrá una – UNA– persona esperando impaciente al otro lado. Yo creo que tenemos siete veces siete hilos por cada tipo variopinto y distinto de amor que podemos sentir. Cometemos –me repito– el error de pensar que tiene que ser –TIENE QUE– un tipo de amor concreto –UNO SOLO– con una persona especial –UNA SOLA– y, cuando no es así –Y NO SUELE SERLO– rechazamos cualquier otro tipo de amor con dicha persona. ¿Por qué?

El amor no entiende esas exquisiteces. No hablo de “el amor de verdad” porque el amor es verdad en sí mismo, no se concibe de otra manera, no se empequeñece en términos angostos construidos con el material de nuestra propia ignorancia; ni se clasifica su veracidad en niveles. –No se puede coger un “amómetro” y ponértelo en la axila y que te indique: 8º de amor a tu tortuga, 20º a la sinfonía X de Beethoven y 3345º a tu yaya. El amor es puro en todas sus caras y, como tal es veraz y verdadero en todos sus papeles.-

Pero volvamos a las exquisiteces. No, el amor no las entiende. Y es por eso que, cuando el hilo que veíamos carmesí en un momento de fuego interno se torna morado tras la asfixia del incendio, el exquisito lo dejará desvanecerse con las cenizas, ennegreciéndose con el paso del tiempo, sintiendo cómo le tira para atrás de vez en cuando… Solo cuando deje de ser exquisito y egoísta, solo cuando entienda que al amor no le importa su rechazo –porque no entiende de rechazos– solo entonces podrá el inocente sacudir las cenizas del hilo que parecía púrpura agonizante para admirar y extasiarse con el índigo que brota de su fibra, como un haz resplandeciente que, con su calidez, le hace sentir como en casa.

Porque eso es el amor, al fin y al cabo, ¿no?: sentirte en casa en el corazón, sin preguntarte cómo ni por qué, ni dónde ni con quién.

*Si has llegado hasta aquí y te gustaría felicitar a alguien por San Valentín o simplemente decirle que le quieres, puedes descargar esta imagen y enviarla 😉

Reflections IV: Love.

What is love?

We make the mistake of thinking that, when we are destined to meet someone – are we destined to meet ANYONE?– it is in order to be in a romantic relationship. Can’t we be destined to know each other just because our souls look for themselves and they find others to flourish mutually? We tend to idealize love as the only manner to be with the person we love, like if the verb “to love” was only possible by, for and between two people in an exclusive relationship of mutual reciprocity.

We make the mistake of restraining it (love), of making a mold of it hoping that it complies with a specific set of characteristics and that it rises until a certain volume with a controlled temperature and within a given time.

Love is so much more than that, much bigger than our power to control it –oh, do we have by any chance any power over it?-. How can we even try to focus all our energy in one single person? How can we ask not only that person but life itself – life!!– that concentration of energy and attention be reciprocated and, in addition, not only forever –forever!!– but also solely and entirely within a relationship of two people, in a reciprocal and exclusive way, without even the option of thinking that there exists another possibility?

Love is much bigger than all that. It doesn’t understand the selfishness or egotism which we lock ourselves in while we insist on believing that “IT HAS TO BE THIS WAY”. Love cannot be constrained, it doesn’t understand limits, it does not comprehend frontiers, it goes through them like a ghost who doesn’t even perceive the walls we built by our own.

Love is so huge that it cuts across your mind, driving your being at its will without caring about your prejudices or your fake knowledge- that one you should learn to unlearn– and it places different people right in front of you so you experience as many as you can of all its facets: a mother, a father, a big brother and a little one, a grandpa, a cousin, a teacher, a friend, a first kiss, a second one, a fifth one already used to kiss, and even a last one that tastes like the first one every time you give it. And it is also a puppet, a guitar, the sea, the sand, a selfless hand that helps you when you walk lost to end up turning into a guardian angel… 

And this is, I believe, the function of love. Because otherwise, what does a father, a brother, a grandpa, a friend, a dog, a melody or the spring herself do but watching over our path, giving us shelter –protecting us– like guardians of our happiness and our own insecurity? Because, when we love and feel loved, we grow in esteem, we feel a warm joy that completes us – fills us– and emboldens us to confront the overwhelming reality we live in. Each of them in their corresponding manner and measure, giving freedom that way to the different manifestations of love for opening out into your world. And so much so, that we can fall in love with just a glance or a caress –and I am not talking about romantic love-.

So, what do we do then, when we believed that we were destined to meet a person, when for a moment we thought that s/he would be our only love and then we discover that circumstances are not the ones we desired to be and we feel that the other person has cut the thread that tied us…? Then, we feel broken and we think we’ve seen in her/his hands those scissors that cut that red strand… And, without giving it a single thought, we reject immediately the idea of there being another – any other – kind of relationship with that person. We turn around and leave, without seeing that we are surrounded by intertwined strands that swing with the breeze emanating from ourselves in our to-ing and fro-ing, weaving hundreds of souls, and without seeing that the person we saw holding the scissors was simply trying to disentangle a knot that had been formed with so much thread. 

We make the mistake of thinking that there is only one strand tying us and, therefore, there will be only one –ONE– person waiting impatiently at the other side. I believe that we have seven times seven strands for each different and motley kind of love that we can feel. We make – I repeat – the mistake of thinking that it has to be – IT NEEDS TO – one very specific kind of love – ONLY ONE – with one special person –ONLY ONE– and, when it happens otherwise –AS USUAL– we reject any other type of love with that person. Why?

Love doesn’t understand that exquisiteness. I don’t say “true love” because love is truth by itself, it cannot be conceived in any other way, it doesn’t shrink within narrow terms built with the material of our own ignorance; nor can we classify its veracity by levels –You cannot take a “therlovemeter” and put it under your armpit so it indicates: 8º of love to your turtle, 20º to Beethoven’s 10th Symphony, and 3345º to your nana. Love is pure in all its faces and, as such, it is truthful and genuine in all its roles-.

But let’s go back to the exquisiteness. No, love doesn’t understand that. And this is why, when a strand that we thought to be crimson in a moment of inner fire turns purple when the passion suffocates, the refined one will leave it vanishing with the ashes, darkening with the passage of time, feeling how it pulls him back from time to time… Only when he stops being exquisite and selfish, only when he understands that love does not care about his rejection –because it does not understand about rejection– only then will the innocent shake the ashes off the thread that seemed of an agonizing suffocating purple, to contemplate and be astonished by the indigo that sprouts from its fiber, like a glowing beam that makes him feel at home with its candor.

Because that is love: to feel at home in your heart without asking how, why, where or with whom.

*If you’ve read until here and you’d like to say “I love you” to someone, you may download this image and send it with love 😉

Microrrelatos I: Un campo de minas que explota en una lluvia de margaritas / Short stories I: A minefield exploding in a shower of daisies

– No temas mi vida, estoy contigo.
Y ella se relajó. Le abrazó, cerró los ojos y dejó volar su pensamiento. Sabía que le amaba. Gracias a él había aprendido que el amor es más que una reacción química: el amor es lo que queda cuando la química desaparece.
De repente, se sonrojó. El sonido de los pasos acercándose le recordó a aquel día cuando él corrió más rápido que nunca para agarrarla justo en el momento en el que se estaba cayendo. Y ahora que había tocado fondo y era hora de levantar cabeza de nuevo, ahí estaba él sujetando su mano y tirando de ella hacia arriba. Sí, eso es amor: cuando tu cuerpo ya ni siquiera te pertenece pero él sigue abrazando tus ideas con tanta ternura que podría hacer explotar un campo de minas en una lluvia de margaritas. En la vida, cómo muestras tu amor lo es todo.


Short stories I: A minefield exploding in a shower of daisies

– Don’t fear honey, I’m with you.
And she relaxed. She hugged him, closed her eyes and let her thoughts flow. She knew he loved her. Thanks to him she learnt that love is not just a chemical reaction: love is what remains when chemistry disappears.
Suddenly, she blushed. The sound of footsteps reminded her of that day when he ran faster than ever to catch her at that very moment she was falling down. And now that she had bottomed out and it was time to get up, he was there holding her hand and pulling her up. Yeah, that’s love: when your body doesn’t belong to you anymore but he’s still embracing your ideas with such tenderness that it could make a minefield explode in a shower of daisies. In life, how you show your love means everything.

Reflexiones II: Tú mismo. / Reflections II: You, yourself.

Te miro, te veo, te siento, te pienso.

¿Qué hacer cuando estás tan cerca y a la vez tan lejos?
No lo sé, quisiera saber cómo salir de mí para meterme en ti. Meterme en ti y ser tú y que tú seas yo y así salir de ti mismo, volar a lo alto, verte desde fuera, quererte un rato.
Que te mires, que te veas, que te sientas, que te pienses.
¿Qué hacer si no quieres afrontarlo?

Sigo aquí, tú te fuiste hace ya tiempo a burlar tus demonios con esmero… o sin él, qué más da, al menos lo intentas. ¿Eso es tener fortaleza? Hay que ser aún más fuerte para enfrentarse a uno mismo y acoger al miedo con los brazos abiertos y decirle: ¡ya no te huyo! Y ser tú mismo. Sonreír con la mirada y abarcar el todo y la nada.

Al fin y al cabo, yo te sigo amando. ¿Por qué tú no ibas a hacerlo?Amarte, digo, a ti mismo.

¿Y qué más dará el qué dirán? En esta vida, si uno no se quiere, ni siente ni piensa ni quiere al que tiene al lado.

Ojalá lo vieras y te quisieras. Solo un poco, solo un rato, para verte desde dentro y poder enorgullecerte por lo que has hecho, por lo que eres, por lo que quieres. Porque la empresa más difícil de levantar es la auto-conciencia. Porque no hay acto más noble que abrazar tus entrañas para ensanchar el alma.

*La imagen representa ese abrazo a los propios demonios internos y la aceptación del yo. De ahí la figura que se aproxima al remolino con los brazos abiertos. Si te fijas, en la parte baja del remolino las dos figuras tienen cuernos: son esos demonios de los que hablo. Cuando el hombre (la figura externa) se enfrenta a ellos, los acoge y deja de huirles, va saliendo de su propio torbellino, de ahí que la primera figura del remolino ya no tenga cuernos.


Reflections II: You, yourself.

I look at you, I see you, I feel you, I think of you.

What is there to do when you are all at once so close and so far?
I don’t know, I wish I knew how to go out of myself to get inside of you. To get inside and to become you, so you’d become me to go out of yourself, to fly far above, to see yourself from the outside, to love yourself for a while.
To look at yourself, to see yourself, to feel yourself, to think of yourself.
What is there to do if you don’t want to confront it?

I’m still here. It’s been a while since you left to outwit your demons thoughtfully… or not, who cares, at least you try. Is that strength? You must be stronger to face yourself and to receive your fear with open arms and to tell him: I don’t flee you anymore! To become yourself. To smile with full eyes and to encompass the all and the nothing at the same time.

After all, I still love you. Why aren’t you going to do so? Loving you, I mean, yourself.

And who cares about what people will say? In this life, if one doesn’t love oneself, he doesn’t feel or think or love the one next to him.

I wish you saw it and loved you. Only a bit, only for a little while, to see yourself from the inside and be proud of what you’ve done, of who you are, of what you want. Because the most difficult enterprise to raise is self-awareness. Because there is no higher act of nobility than to embrace your bowels so as to broaden your soul.

*The image represents the embracement of our own inner demons and the acceptance of the self. Therefore, the figure approaching the swirl with open arms. If you pay attention, in the lower part of the swirl the two figures have horns: those are the demons I talk about. When the man (the external figure) faces them, embraces them, and stops fleeing them; then he achieves to go out of his inner whirlwind, which explains why the face at the upper part of the swirl doesn’t have horns.

Reflexiones I: Metro / Reflections I: Underground

No puedo ni siquiera fundirme entre la muchedumbre.
Escucho idiomas diferentes, entiendo palabras sueltas de conversaciones ajenas, el metro está lleno de personajes cotidianos cuyas vidas giran en torno a…

Espera, ¿qué hago? ¿Acaso sé yo algo de sus vidas?
¿Quién me dice a mí que solo tienen vidas aburridas, atadas a un trabajo tedioso, a una relación fracasada o a un entusiasmo adolescente finito?
Pretendo juzgarme a mí misma y en lugar de eso juzgo a otros, como si quisiera excusarme por mi infelicidad imaginando la suya, como si quisiera excusarme ante mis sentimientos diciéndome que mi vida es más interesante que la del resto del mundo o que está, sencillamente, igual de jodida que la de todos los demás. Quiero que sean infelices para yo sentirme mejor. Quiero que el olor a mierda del metro sea por vidas bajunas que yo me alegro de no vivir. Quiero que el enfado de aquel hombre que grita por teléfono sea mayor que el yo siento hacia mí misma. Quiero que algún amargado me diga que la vida es así para yo encontrar la excusa para conformarme con la desazón que me embarga. Quiero que ese joven de ojos verdes que me mira lo haga con deseo para decirme a mí misma que todavía soy deseada y deseable y que si él no lo hace es porque es gilipollas. Quiero que todos se quejen, para que yo no me sienta mal por hacerlo. Quiero que fracasen, para que yo me excuse ante mi propio fracaso. Quiero pensar que sus vidas son cotidianas, aburridas, absurdas y que están abocadas a la infelicidad (aunque ni ellos lo sepan, por dios, ¿¡pero qué digo!?) para yo escribir sobre ello y sentirme una filósofa bohemia modernista que critica la sociedad con aires de falsa modestia y que hipócritamente piensa que su mente, sus ideas y su vida son, sin duda, diferentes a la del resto.

¿Quién juzga a quién? ¿Mi alma a la hipocresía o la hipocresía a mi alma?
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Reflections I: Underground

I cannot even merge into the crowd.
I listen to different languages, I understand loose words from other people’s conversations, the underground is full of daily characters whose lives revolve around….

Wait, what am I doing? Do I even know a single thing about their lives?
Who says that they only have boring lives, tied to tedious jobs, to failed relationships or to a finite teenage enthusiasm?
I try to judge myself and instead of doing so I’m judging others, like if I wanted to find an excuse for my unhappiness by imagining theirs. Like if I wanted to excuse myself in front of my feelings by telling myself that my life is more interesting than that of others, or simply that it’s as fucked as theirs. I want them to be unhappy so I can feel better. I want this shitty smell to be brought about by ruined lives which I’m glad not to live. I want the anger of that man shouting at the phone to be bigger than the anger I feel towards myself. I want some embittered cold somebody to tell me “this is life” so I can find the excuse to resign myself with the unease that overwhelms me. I want that green-eyed young man who’s staring at me to do so with desire so I can say to myself that I’m still both desired and desirable, and that if he doesn’t desire me it’s only because he is an asshole. I want everybody to complain, so I don’t feel bad when I do it. I want them to fail, so I excuse myself when failing. I want to think that they have daily, boring, absurd lives heading toward unhappiness (even though they don’t know it! What am I saying!?) so I could write about it and feel like I’m some kind of modernist bohemian philosopher who criticizes society with false modesty looks and who hypocritically thinks that her mind, her ideas and her life are, with no doubt, different from everyone else’s.

Who’s judging who? My soul to hypocrisy or hypocrisy to my soul?

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