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Versos libres V: El comienzo.

No somos más que sombras de los sueños que les arrebataron a las almas que no podían dormir.

¿Por qué no podemos simplemente ser pájaros que sobrevuelan el mar sin fijarse en la espuma que forman las olas al chocar?

Estos no son versos tristes, Candela.
Esto es solo el comienzo;
y el final.

dos manos entrelazadas

Cómo explicar… I: Te quiero. / Come spiegare… I: Ti amo.

Te quiero sin quererlo, sin buscarlo, sin haberlo imaginado, como se ama al mar y se siente al viento. Como se admira un volcán y se respeta al trueno.

Te quiero sin pensarlo, sin comerlo ni beberlo, sin pretensiones ni aspiraciones, sin víctimas ni cuestiones ni miedos ni falacias ni falsos credos atribuidos a manchas de tinta pasada en el diario roto de tu infancia. Te quiero con todas las letras de tu alfabeto interno, incluso las que no están en mi idioma. Con todos los puntos y comas, con todos los espacios, los tachones, los borrones, los paréntesis y los puntos y finales. Te quiero con todos tus amantes, tus desamores, tus afectos, tus pasiones, tus batallas, tus fatigas, tus frustraciones, tus Excalibures, tus Minotauros y tus barcos de papel. No quitaría ni uno solo, ni uno. Y te doy las gracias por haber pasado por cada uno de ellos, por cada nimio detalle que haya atravesado aunque uno solo fuera de los poros de tu piel, y por haberlos digerido con tal porte que hoy me hacen quererte de esta suerte.

Te quiero fuerte -como el café-, intensa -como el sol andaluz-, pausada -como las dunas- y descaradamente -como los niños-. Te quiero sin berridos, sin palabras insulsas ni gestos resentidos. Sin peros.

Te quiero sin más, como se ama a una mirada, como se esparcen las alas del mirlo al echar a volar, sin más. Sin alarmas ni sobresaltos, desaprendiendo todo lo que creía entender para comprenderte en cada recoveco de tu existencia.

Te quiero porque contigo lo aprendido no sirve de nada y lo nuevo se vuelve obsoleto en un microsegundo de besos.

Te quiero, sin miramientos.

Te quiero, como si nada.

COME SPIEGARE… TI AMO.

Ti amo senza volerlo, senza cercarlo, senza averlo immaginato, come si ama il mare e si sente il vento. Come si ammira un vulcano e si rispetta al tuono.

Ti amo senza pensarlo, senza perché, senza pretese né aspirazioni, senza vittime o problemi o paure o fallacie o false credenze attribuite alle macchie d’inchiostro sul diario rotto della tua infanzia. Ti amo con tutte le lettere del tuo alfabeto interiore, anche quelle che non esistono nella mia lingua. Con tutti i punti e le virgole, con tutti gli spazi, le correzioni, le cancellature, le parentesi, i punti e i punti finali. Ti amo con tutti i tuoi amanti, il tuo cuore spezzato, i tuoi affetti, le tue passioni, le tue battaglie, le tue avversità, le tue frustrazioni, le tue Excalibur, i tuoi Minotauri e le tue barchette di carta. Non toglierei niente nemmeno uno. E ti ringrazio per aver vissuto ogni attimo, per ogni minimo dettaglio che abbia attraversato anche se solo uno fosse dei pori della tua pelle, e per aver sopportato con una dimensione tale che oggi mi fa amarti in questo modo.

Ti amo forte – come il caffè -, intenso – come il sole di Andalusia-, in calma – come le dune – apertamente – come i bambini -. Ti amo senza urlare, senza parole insulse o gesti risentiti. Senza scuse.

Ti amo e basta, come si ama uno sguardo, come si aprono le ali del merlo quando prendono il volo, semplicemente così. Niente allarmi né spaventi, disimparando tutto ciò che pensavo di aver capito per capirti in ogni angolo della tua esistenza.
Ti amo perché con te quello che ho imparato è inutile e il nuovo diventa obsoleto in un microsecondo di baci.

Ti amo, senza riguardo.

Ti amo, come se niente fosse.

 
 

Una escalera en la arena que sube al cielo estrellado

Versos Libres IV: Arena y estrellas. // Free verse IV: Sand and stars.

Sentado a la orilla del Mediterráneo,  te preguntas qué son las estrellas y por qué no puedes alcanzarlas.Mientras tanto, la arena te golpea en la cara, inconsciente, nerviosa. El viento es fuerte y ella revolotea a tu alrededor, despeinándote, colándose en las entretelas de tu ropa, haciéndose dueña de los recovecos de tu pensamiento.
Y tú, mientras, te preguntas por qué tu escalera, esa de madera que construiste con tanto esfuerzo, no es útil para subir a las estrellas. ¿Por qué el último escalón acaba siempre en el aire?

….¿Es que no te das cuenta de que las estrellas son inalcanzables y que ni siquiera los astronautas pueden tocarlas… porque arden?…

Y, mientras tu mirada deambula por el horizonte, la arena sigue azotándote. La arena… que es como las mismas estrellas que ahora observas. No puedes sostenerla: se escapa entre tus dedos, vuela… Y a la vez está tan cerca… Puede acariciarte o hacerte cosquillas y hacer que sea un placer sentirla. O puede incordiarte, escocerte, y hacer que la odies. Y, incluso si guardas un puñado de arena en un tarro, nunca podrás poseer las toneladas y toneladas que aguardan en los desiertos, en las playas, en el fondo de los océanos. Nadie puede alcanzar las estrellas, nadie puede poseer la arena.
Una escalera y un tarro no son suficientes.

Pero si yo encuentro en tus ojos la profundidad del mar, ¿por qué no podrías tú contemplar las estrellas reflejadas en  los míos? ¿O sentir la arena en mi piel? Al fin y al cabo, ¿acaso no estamos hechos de polvo de estrellas?

*Si te interesa, puedes conseguir la lámina que acompaña esta entrada en este enlace.

Free verse IV: Sand and stars.

Sat by the Mediterranean seashore, you wonder what are the stars and why you can’t reach them. Meanwhile, the sand beats your face, unconscious, nervous… The wind is strong and she revolves around messing your hair, slipping through your clothes, taking over the nooks of your thought. And you, in the meantime, wonder why your ladder, that wooden ladder you built with such a big effort, is not useful to reach the stars: why does the last step always end in the air?

…. Don’t you realize that they are unreachable and that not even the astronauts can touch them… because they burn…?

And while your glance wanders through the horizon, the sand keeps beating you. The sand… which is like the very same stars that you glance. You cannot hold her: she sneaks through your fingers, she flies… But she is so close… She can caress or tickle you and make it a pleasure to feel her. Or she can bother you, sting you and make you hate her. And, even though you keep a handful of sand in a jar, you could not ever possess the tonnes and tonnes that await in the desserts, in the beaches, in the bottom of the oceans…
No one can reach the stars, no one can possess the sand.
A ladder and a jar are not enough.

But if I find in your eyes the deepness of the sea, why couldn’t you in mines see the stars reflected? Or feel the sand in my skin? At the end, aren’t we star dust?

*If you are interested, you may find the printing of this post following this link.

silueta de un hombre sobre fondo negro

Versos libres III: Había olvidado que. / Free verse III: I had forgotten.

Había olvidado completamente que tenía una vida para mí, que yo era vida en sí misma.
Estaba tan alienado por este mundo que se desmorona que me había hundido en el vacío de la emoción, un vacío de existencia.
Había olvidado que una vez había estado lleno de vida, lleno de palabras que contaban las maravillas de las cosas que se quedan por decir y que celebraban los colores del silencio y del ser.
Había olvidado mi pluma, mi lengua, que tenía una mente propia.
Ya no más.

*Puedes encontrar la ilustración original en este enlace.

Free verse III: I had forgotten.

I had completely forgotten that I had a life for myself, that I was life itself.
I was so alienated by this crumbling world that I had drowned myself into the emptiness of emotion, a vacuum of existence.
I had forgotten that I was once full of life, filled with words that told the wonders of the unspoken things and celebrated the colors of silence and being.
I had forgotten my pen, my tongue, that I had a mind for myself.
Not anymore.

*You may find the original illustration on this link.

Un hombre flota en el aire en un estallido de libertad

Versos libres II: Rómpete. // Free verse II: Break off yourself.

Rómpete, rómpete, rómpete y hazte añicos.
Chapotea, rompe el agua, rompe las moléculas, pártete en mil pedazos.
Deja que la sal te escueza y te enrarezca y siéntete esparcirte en mil trocitos de ti por la arena y que se llenen de salitre esas heridas que cosiste a base de sacudidas.
Rómpete y conviértete en espuma.
Siente cómo el vaivén de la marea te sacude y te revienta, como las gotas.
Sé una gota.
Deja que te levante el viento y te separe de la corriente y te sientas nadie.
Siéntete tu yo más miserable.
Y vuelve a la marea.
Deja que ese mismo viento que te arrastra te devuelva.
Sé salitre, sé sal, sé agua.
Rómpete, hazte añicos y pedacitos de oxígeno.
Sé tu yo más pequeño.
Desafía los moldes.
Y cuando te hayas roto del todo, mimetízate con el ambiente y sé aire y asfalto y lluvia y marea y raíces y polvo y ruido…
Y luego, cuando ya de ti no queden más que poros, cuando ya estés tan deshecho que no te reconozcas en ninguno de los miles de reflejos que te devuelven los cristales que estallaron al romperse la barrera de tu sonido más interno…
Luego, luego vuelve.

Rómpete, que es bueno romperse para saber qué rompecabezas es el que resuelves.

*Puedes hacerte con la lámina que acompaña a este relato en este enlace.

Free verse II: Break off yourself.

Break off yourself, break off yourself, break off yourself, and smash yourself to pieces.
Splash around, break down the water, break off the molecules, cut yourself into a thousand scraps.
Let the salt sting and rarefy you, feel yourself spreading in thousands of chunks through the sand, let your wounds be filled with saltpeter, those you sewed with your life’s beats.
Break off yourself and turn into foam.
Feel how the swaying of the sea shakes you up and blows you out, like the drops. 
Be a drop.
Let the wind raise you up and isolate you from the mainstream so you feel you’re nobody.
Feel your weakest self.
And turn back to the sea.
Let that same wind that drags you around turn you back.
Be saltpeter, be salt, be water.
Break off yourself, shatter yourself to pieces and oxygen particles.
Be your smallest self.
Defy the molds.
And, once you’ve broken off yourself entirely, blend yourself into the environment and be air and pavement and rain and tide and dust and noise…
And then, when there is no more left of you than pores… when you are so undone that you don’t find yourself in any one of the thousands of echoes reflecting from the crystals that shattered when your most inner sound barrier burst out…
And then, then, come back.
Break off, so you’ll know which puzzle are you solving.

*You will find the print on this link

Versos libres I: Caos

A veces se me olvida que entre tu mirada y la mía caben cientos de abismos antojadizos que nos tientan con sus nanas de sirenas del país de Tu Siempre Quizás. ¿Y por qué no lanzarnos sin más? Puede que la caída se convierta en la subida si nos abalanzamos de la mano y exponemos los recovecos de la caja de Pandora de tus sueños. Porque cuando barremos para adentro, salen las arañas escondidas del más oscuro y húmedo de nuestros miedos, aunque a veces sin pensarlo se nos olvide que las estábamos alimentando.
Y es tu caos de tal tremenda artimaña que las musarañas se despertaron en los laureles cuando el sol aún no terminaba de desatardecerse por ese recoveco grisáceo y verde en el que tu pupila trata de extenderse. Te descubrieron los duendes intentando deshacerte de las orejas de asno que te han ido creciendo a lo largo de los años… pero ah, perdona, se me había olvidado que tiraban del carro dos gordos tipos con sombrero de circo y látigo enfundado. ¿Y qué si ya gritan las campanas y chirrían tus ganas? ¿Y qué si huelen tus océanos a dudas y saben tus dedos a dolor amargo? ¿Y qué si susurra temblando el llanto por tus oídos y oyes el sudor corriendo por tus manos? Sin esa tormenta que se abalanzaba sobre tu mesa, el vino no desparramado habría evitado que nuestras manos se encontraran haciendo malabares para salvar el postre. Y todos saben que la tarta de queso es el mejor cierre para cualquier festín.

En la vida del error las milésimas se rescatan cuando en el salto al vacío caemos para arriba y los lazos que atamos antaño se convierten en serpentinas para recordarnos que el caos que se esconde en las esquinas se deshace de tu mano, sin pausa, pero sin prisa, a cada paso que nos abismamos por la cornisa de tus ganas sobre mi camisa.
El caos es eso que tú no quieres que no sea mientras con una mano le haces señas para que no venga.

Qué, ¿hay motín en tu alma? Se me olvidaba que a veces se me enredan las palabras.

Microrrelatos II: La mente es como un paracaídas / Short stories II: Minds are like parachutes.

– La mente es como un paracaídas.
– ¿Qué?
– Solo funciona cuando está abierta.
– Madre mía. ¿Otra vez? ¿Otra vez estás con eso de las citas? Por favor, ¡déjalo ya! Me estás volviendo loca.
– ¿Qué problema tienes? ¿No te gustaban estas cosas de las citas célebres de personajes famosos?
– Si tú lo dices… ¿Y quién dijo esa graaaaan cita?
– Thomas Robert Dewar.
– Toma ya, tan famoso como Stephen King.
– No seas tan irónica. Me gusta más cuando simplemente te ríes. – se pausa por un momento, reflexivo; ella aguarda con los labios entreabiertos, el gesto de haberse quedado con la palabra en la boca – Eres tan linda como un bebé cuando ríes…
– ¿Quién está siendo irónico ahora?
– ¡No es broma! Me encanta tu risa. Esas marquitas alrededor de tus labios y tus ojos que me hacen saber que eres feliz… Y no sé, simplemente adoro eso, y me siento agradecido por verte así y tenerte a mi lado.
– Vas a hacer que me derrita… No sé qué contestar…
– Tampoco era una pregunta.

Después de unos minutos en silencio, finalmente ella le coge la mano y dice:
– ¿Qué estabas diciendo sobre… paracaídas? Incluso aunque no vaya a entenderte, me gustaría intentarlo. Quisiera saberlo si es importante para ti.
– Dewar tenía razón. Ahora tu mente está abierta, ahora tu mente está funcionando. Justo como un paracaídas.
____________________________

Short stories II: Minds are like parachutes.

– Minds are like parachutes.
What!?
They only function when they are open.
Oh my God! Again? Are you again with that quotation thing? Please, stop it! You are driving me crazy!
What’s the matter? Don’t you like those things about quoting famous people?
If you think so… And who said that great quotation?
– Lord Thomas Robert Dewar.
Oh! He is as famous a writer as Stephen King!
– Don’t be so ironic. I prefer it when you just laugh… – he pauses for a second, thoughtful. She awaits with her lips half open, with the gesture of having been left cut off – You are as lovely as a baby when you laugh.
-Now, who is being ironic?
– I’m not joking! I love the way you laugh. Those little marks around your lips and your eyes which let me know that you are happy… I don’t know, I just adore that and I’m grateful for being with you.
Now you are melting me… I have no words to answer…
It wasn’t a question either.
After a few minutes in silence , she holds his hands and says:
-What were you saying about parachutes? Even if I’m not going to understand you, I’d like to try. I’d like to know it if it’s important for you.
-Dewar was right. Now your mind is open, now your mind is working. Just like a parachute.

Poesía V: Vino / Poetry V:  Wine

La delgada línea del anochecer
refleja el dorado horizonte en tu mirada,
triste y alegre a la vez
porque quimeras nuevas viejos dolores te regalan.

‘Escribamos juntos un poema’ me dices,
            ‘sobre el vino’, me señalas,
y yo no sé
          si lo que quieres es
                        olvidar que soy yo quien vino
                                     o si con vino
pretendes salar las llagas que yo causé.

Bebamos vino, pues
y dejemos que entre copas
dancen las musas con los dedos
y expriman los versos
que la pulpa del alma esconde,
                                        traviesos.

Pero no prometo ser fiel a tu intento
porque mi alma de tu copa se emborracha
y si tiene demasiado de tu mirada
mis palabras obnubiladas olvidan
que hay acciones que hacen brecha
                          (aunque las brechas sean señal de vida)
y fingen que el vino atorado en tu garganta
                           – más que atraganta –
te hace crecer agallas
                                    y
                                     lanzarte
                                                a
                                                las
                                         cataratas
                                            que llevan mi nombre
                                           para salvar el kayac
                                          donde una vez guardaste
                                           todos mi “bésame y calla”.

¿Ves?
Ya de nuevo me he perdido
como el pensamiento algodonado
que en el viento atolondrado
se deshace en hebras de intención
y es que no le doy a la razón
cuando en el vino de tu lengua
se me encandila la ilusión
y de un trago me emborracho
y arranco sin querer la vid
                                         – que nos ató. – 


Poetry V:  Wine

The thin line of the evening dusk
reflects the golden horizon in your glance
sad and merry at once
ecause old pains new chimeras awake.

‘Let’s write a poem together’, you say
            ‘about wine’, you note,
and I don’t know
            whether you want
                                to forget that it was me who came
                                            or if it is with wine
that you try to salt the wounds that I caused.

Drink wine, then
and let the muses dance
with our fingers among cups
and squeeze the restless verses
hidden within the soul’s flesh.

Though I don’t promise to be faithful to your effort
’cause my soul gets drunk from your cup
and if it gets too much out of your glance
my beclouded words forget
there are cutting actions
               (although cuts are signs of life!)
and so they pretend that the wine clogged in your throat
more than choke
makes you grow guts
                               and
                                   throw
                                          yourself
to
the
falls
                                that carry my name
                                to save the kayak
where you put away once
all my ‘kiss me and shut up’.

You see?
I lost myself again
like the cottony thought
that within the flighty wind
melts into threads of will
and the thing is, I cannot think
when in the wine of your tongue
my hope gets dazzled by
and I get drunk in a sip
and I accidentally pull out the vine
                                              – that kept us tied. – 

Poesía IV: cUento.

– No hay suficiente horizonte para perderse…
– ¿Y a mí qué? – me pregunta el bolígrafo.
– A ti nada, porque esto no viene a cuento…
– Cuento.
– Sí, eso es lo que tengo, cuento.
– ¡Escribe un cuento!
– ¿Y qué te cuento?
– Algo que no te ronde el pensamiento.
– Entonces, miento.
– Deja de pensarle y empieza a mirar a los ojos a quien tienes delante.
– Un moreno por otro.
– ¡Cuento!
– No hay más cuento que el que yo siento.
– Pues eso solo tiene un efecto.
– ¿Cuál?
– Que se te nuble el pensamiento.
– ¿Y qué hago?
– Gástame. Haz garabatos con mi tinta, dibújame una sonrisa, píntame un mundo de locura y desparpajo, como un cuadro de Dalí. No pienses en él, piensa en ti. Piensa en mí.
– ¿Y para eso quieres un cuento?
– No hay más cuento que el que tú quieras vivir.

Y así, me surgieron los planes de pintar en la luna lunares….

Poesía III: Volemos, digo, bailemos.

Si quieres, bailamos.

Aunque no sepa muy bien cómo se mueven mis pies,

aunque no sepa muy bien cómo agarrarme a tu cintura,

aunque no sepa muy bien qué hago en mitad de una pista de baile

con tu aliento en mi cuello y mis manos acariciándote.

Si quieres, bailamos.

Aunque no prometo no pisarte,

las pistas de baile se hicieron para romper corazones

y para enmendarlos.

Sigamos el compás de tu pestañeo

que con su meneo me tiemblan las entrañas

y me sacuden las telarañas del pensamiento.

Y volemos.

Digo, bailemos.

Con ese son de tu sonrisa que me brinda la brisa

que mueve mi cintura hacia tus manos,

s i n    p r i s a.

Déjame que te acaricie las dudas

y te lleve a mi nube de sonrisas ganadas

donde tus caricias no son más que pistas

que me llevan de la mano a tu conquista.

Déjame mirarte un rato

y comerse mis pupilas tus rendijas

y ya volveremos, si acaso,

al eco de los pasos en el camino de baldosas amarillas

hacia los recovecos de tu abrazo.

Y volemos.

Digo, bailemos.

Que las gaviotas se nos marchan de la vista

y el viento nos trae olores de marisma y salitre

que cubren y nublan el abismo que nos une.

No prometo bailar bien el vals que nos toquen otros:

posiblemente te pisaré y nos caeremos sin antojo.

No prometo saber cómo han de moverse los pies

ni a qué distancia han de posarse las miradas.

Solo prometo serle fiel a mis pisadas si deciden seguir tu trazada

y abrazar tu mirada a cada instante de baile que nos guíe en ese trance.

Y volemos.

 – Qué digo -,

bailemos.

 

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