No somos más que sombras de los sueños que les arrebataron a las almas que no podían dormir.

¿Por qué no podemos simplemente ser pájaros que sobrevuelan el mar sin fijarse en la espuma que forman las olas al chocar?

Estos no son versos tristes, Candela.
Esto es solo el comienzo;
y el final.